IGUAL, SALVO EL DÍA DESPUÉS
Tienen razón quienes atribuyen enorme transcendencia a las elecciones congresionales y municipales del domingo próximo. No por el vuelco político -que no ocurrirá, pues el PLD seguirá disfrutando de mayorías –ahora robustecidas- en el Congreso y en los gobiernos municipales, sino porque se abre otro período político marcado por el 2 + 4. Dos años del presente gobierno y cuatro del próximo.
Tendremos el mismo Congreso y los mismos gobiernos municipales para dos gobiernos nacionales. Aunque, del mismo partido, pues no tengo la menor duda, y más aún la ilusión, de que el gobierno que surgirá de las elecciones de 2012 será también del Partido de la Liberación Dominicana. Las insatisfacciones ciudadanas, que las hay, no llegan a los extremos disruptivos deseados por la oposición: la gente quisiera, cada día, en cada ley, en cada política pública, escucho decir, un mejor PLD no de nuevo al PRD. La gente no quiere cambiar, sino mejorar.
Y es entendible.
La clave del éxito de los gobiernos del PLD ha sido comprender la enorme importancia que tiene la estabilidad macroeconómica para una economía como la dominicana en la que el 56 por ciento de las personas empleadas están en el sector informal, 74 por ciento de sus empleados formales ingresan menos de 15 mil pesos y que, además o por lo anterior, está escasamente industrializada. Siempre serán posibles políticas públicas/soluciones de izquierdas o de derechas, pero no se puede prescindir de la estabilidad macroeconómica.
La gran mayoría de dominicanos y dominicanas no entenderán de estabilidad macroeconómica ni de certezas económicas, pero saben perfectamente lo que es el desorden, la sorpresa, la incertidumbre y a quien lo asocian: el PRD. No lo menciono para demonizar a este partido, que no es mi intención, pero el hecho cierto es que tres gobiernos han estado dirigidos por el PRD y los tres (Guzmán, Jorge Blanco y Mejía) han terminado desguañangando la estabilidad macroeconómica.
No tengo yo, ni el PLD, que decirlo. La población lo sabe. Lo ha vivido y…sufrido. Hay una historia de desencuentros con el PRD que no es fácil olvidar.
En cambio, a pesar de la crisis económica mundial y los vaticinios apocalípticos de la oposición, el gobierno del PLD resistió con éxito, la economía no se le fue de las manos y, ante la sequía crediticia local y a la inconveniencia de subir impuestos a las rentas de capital, acudió al endeudamiento externo. A este mérito incuestionable de Leonel Fernández, contribuyeron, me parece oportuno decirlo, la salud de los bancos privados, el peso de la banca pública, la neutralización de la oposición con la firma del pacto Leonel-Vargas Maldonado y la postura gobernabilidad/unidad en el PLD de Danilo Medina.
Agréguese el permanente y formidable trabajo que aprendieron a hacer senadores, diputados y alcaldes del Partido de la Liberación Dominicana para forjar un sólido liderazgo local. Un fenómeno político que los enraiza definitivamente en sus comunidades.
Por eso no habrá cambios el domingo, salvo una mayor autonomía y holgura del PLD en el Congreso y una energizada esperanza de mejores gobiernos municipales.
El lunes los titulares dirán: la gente no quiso cambiar, sino mejorar. Una sutileza propia de un pueblo sabio y despierto.
¿Mejorará? Ese el gran desafío de las robustecidas mayorías peledeístas en el Congreso y los ayuntamientos.
Fuentes: www.perspectivaciudadana.com