Vivimos momentos en que se han puesto muy de moda, los valores negativos de la sociedad, sobre todos aquellos que incentivan el pesimismo, la desconfianza y hasta el irrespeto a tradiciones sociales y culturales sanas que sirvieron de insignia para distinguirnos como pueblo y como nación.
Los dominicanos hemos sido siempre un pueblo batallador y aferrado siempre a las esperanzas, porque nuestros abuelos, los nativos tainos, como los procedentes del mundo occidental, fueron también soñadores, respetuosos de sus valores y sobre todo luchadores firmes por lo que creyeron; sus derechos, su libertad, su nacionalidad y hasta su territorio.
Por eso murió Caonabo, Anacaona o Enriquillo, Juan Sánchez Ramírez, Los Trinitarios y todos aquellos que con sudor y sangre nos legaron el país que hoy tenemos, o sea que heredamos un país construido con esperanzas, con solidas bases morales y espirituales, con un concepto muy claro de lo que somos como pueblo y aun en los momentos más negros hemos sabido emerger de las cenizas como el ave fénix.
Partiendo de esa visión de nuestra trayectoria como pueblo, es que nos llaman a preocupación las diversas manifestaciones pesimistas que vienen difundiéndose al interior de nuestra sociedad, hasta el punto de que algunas por ser provenientes de miembros de instituciones pilares de nuestra estructura socio política, nos sorprenden y hasta nos transportan al mundo de la barbarie.
En ese criterio nocivo y pesimista, creo que se inscribe la propuesta de un grupito de “honorables” legisladores, en el sentido de “darle permiso” nuestras autoridades policiales para que se erijan en ley, batuta y constitución, dándole pa´bajo a todos los delincuentes que salgan a buscar, lo que quiere decir que nuestros tribunales serán sustituidos por la ley del garrote…!
Sinceramente entiendo que en este fin de año, a lo único que hay que darle pa´bajo es a la desesperanza, y es una mala señal que quienes están llamados a promover la fe y la esperanza de los dominicanos en un futuro mejor, sean los que recomienden el retroceso y el salvajismo…
Hasta pronto…