HAY MUCHO MÁS, PRESIDENTE
No tengo el dato de cuántas personas escucharon el discurso del Presidente el pasado jueves. El que sí tengo muy claro es el de la reacción de la gente a ese discurso. Decir que fue de indiferencia sería un piropo porque lo que he oído va mucho más allá, amén de la visión positiva de Iglesia y empresarios.
Eso quiere decir que la credibilidad y la confianza en el gobierno están maltrechas. Muy maltrechas. Y eso es peligroso.
¿Qué hacer para recuperar confianza y esperanza de nuevo?
El presidente Fernández ha propuesto disminuir el gasto del gobierno en un 12 por ciento. Ésa puede ser una forma de restar presión a la caldera inflacionaria atizada por los precios del petróleo en el mercado internacional; inflación que se puede llevar de paro la estabilidad de la economía dominicana y que se lleva en claro la credibilidad del gobierno y las esperanzas de mejoría de la gente.
Pero, ¿son esa reducción del gasto, las socorridas plazas agropecuarias anunciadas, el bono diesel, etc., suficientes para devolver confianza y esperanzas perdidas?
Probablemente, no. Se necesita reconstruir urgentemente eso que algunos llaman capital social.
Y parte importantísima de ese capital social lo es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Y no se puede DECIR que se trabaja para enfrentar la crisis y tolerar, por ejemplo, el laborantismo reeleccionista, descarado, inconstitucional y olímpico de altos cargos estatales que, además, manejan fondos públicos.
Se imponen la coherencia, la frugalidad en el Estado, el ahorro y la austeridad que debían ser políticas permanentes en todos los momentos y en todos los gobiernos, puesto que los que administran son dineros del pueblo. Se impone una revisión de algunos altísimos sueldos privilegiados y un aumento (aunque sea modesto, acorde con la inflación) de los sueldos y salarios de empleados y trabajadores.
Otra parte fundamental de ese capital social a reconstruir es gobernar con la gente, acompañar a la sociedad, incluir a las organizaciones sociales, concertar con las comunidades y sus instituciones… No sólo con el nido de chantajistas y politiqueros extorsionistas en que ha devenido la mayoría de los dueños de rutas del transporte que desde ya—atrincherados en empresas llamadas “sindicatos” y aprovechando la inflación importada con el petróleo—apuestan de nuevo al triunfo del PRD y del desorden en el país para seguir medrando.
Hay mucho más de lo que dijo el Presidente en su discurso por hacer. Mucho más para recuperar credibilidad, confianza y esperanzas perdidas.
Fuente:www.perspectivaciudadana.com