¿HASTA TU, BRUTO?
Hemos leído con cuidado, la posición asumida por decenas de periodistas, articulistas y comentaristas de radio y televisión en la capital dominicana ante la campaña intimidatoria que desde el gobierno central se realiza contra aquellos medios y periodistas, que son críticos a las ejecutorias del gobierno y de sus funcionarios.
Debe ser muy presente todo aquel que ocupa un cargo en la administración pública por encumbrado o humilde que sea, que su trabajo, su accionar o su desempeño puede ser cuestionado e investigado en cualquier momento, no solo por los periodistas y medios de prensa, sino por cualquier ciudadano.
Creen algunos funcionarios, que lo realizado por ellos no debe cuestionarse. Se ofenden, patalean, se sienten ultrajados, profieren improperios contra el comunicador y puede haber hasta quien tenga la osadía, el tupé de mandar a matar a cualquier comunicador o dueño de medios, si se tiene en cuenta la situación de miseria en que malviven muchas personas capaces de cualquier cosa y además, por el crecimiento del sicariato en nuestro país.
Como entre las personas firmantes del manifiesto se encuentra el presidente del Colegio Dominicano de Periodistas sería bueno, que las seccionales aprueben o no el documento con la firma o nombre de sus miembros.
Ya está bueno para que desde el campo del periodismo y la comunicación continuemos ejerciendo con doble cara. Es decir, con la argucia de María Ramos “tirando la piedra y escondiendo la mano”, como simple acción de poses puro teatro como cantaba La Lupe.
Cuando así trabajamos, al tratar de pasar por alto la realidad por la que atraviesa la mayoría de la sociedad dominicana, nos comportamos como simples títeres de partidos, gobiernos, dirigentes políticos, empresarios y legisladores.
Dicen que “entre los bomberos no se pisa la manguera” y que “las clases no se suicidan”.
Con ese cuco y manipulación se logra muchas veces, precisamente mantener la clase periodística dividida fruto del egoísmo, la envidia y la perversidad, que nos convierte en calieses y chivatos contra nuestros propios compañeros.
No se trata de respaldar partido político alguno u oponerse por oponerse al gobierno. De lo que se trata, es de fijar posición y hacerlo público a la luz del sol.
¿Acaso tememos que alguien nos diga como el Emperador Julio César ”hasta tu, Bruto”?