Gobiernos que invierten en la educación de sus pueblos, son gobiernos amados y respetados por ciudadanos conscientes y críticos.

 

Naciones pequeñas que hoy cuentan con un altísimo desarrollo económico y un envidiable potencial humano, se debe a que sus autoridades no escatiman esfuerzos y recursos económicos en brindar a la población, una educación de calidad.

 

Un amplio segmento poblacional de las mismas sobretodo jóvenes, están inmersos en los conocimientos tecnológicos basados en la electrónica y todo lo que esto conlleva traspasado al campo de la robótica para las empresas y el amplio mundo de la medicina.

 

Por supuesto, se trata de naciones con un liderazgo político con visión de futuro y cuentan en la actualidad con un excelente balance de sus exportaciones.

 

Se dieron cuenta de lo que eran capaces y fomentan campos de producción específicos en la industria, agropecuaria, piscicultura, turismo, telemática, robótica y otros, preparando personal especializado aún sea en el extranjero, los que a su vez enseñan a otros al regresar al país.

 

No hay fugas de cerebros. Se fomenta el empleo. Se dedica tiempo y dinero en carreras universitarias que REALMENTE necesita el país.

 

Cuando leemos y observamos reseñas, fotos y fílmicas de cientos, miles de nuevos profesionales que egresan de las diferentes universidades nuestras sin tener en su mayoría un mercado laboral asegurado, tienen sí asegurados meses, tal vez años de pura vagancia en nuestras calles.

 

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo conoceremos de un pelafustán cualquiera que por pegar afiches y corear consignas entran a la administración pública a devengar un sueldo mayor que un médico, un profesional de la agricultura o un maestro?

 

¡Claro que no se pueden cerrar las universidades! Pero…Arrastraremos esta cadena por siempre? ¿Es la primera vez que se hace este planteamiento? ¿Qué se ha hecho? ¿Cuál es la visión de futuro de nuestras autoridades? ¿Tienen acaso visión?