Que hay desfalcadores del Estado, que las mafias de importación de rublos agrícolas no tiene precedentes en el país, que todos los gobiernos son iguales de corruptos, que las mujeres son menos propensas a la corrupción en la administración pública, que ni cuando Lilís se ha robado tanto en la República Dominicana, son algunas de las frases que se escuchan y se leen en los medios de prensa nacionales.
Que la corrupción viaja en el carro sin freno y no en burros, que aquellos son más ladrones que nosotros, que tu tienes razones y yo cuartos, que tu eres un don nadie y yo un Don sin el nadie…
Que mi interés es quedarme con un pedazo de mar y unas cuantas olas, o unas estrellas ¡Quién sabe si un sol! Algo con qué yo decirle a mi gente que no ha sido en vano mi paso por la administración pública…algo.
Me voy con el que me dé más, y me jure por su madrecita santísima que a mi no se me molestará ni se me llamara siquiera para preguntarme por mi nombre, haciendo honor al borrón y cuenta nueva.
Eso sí tiene que además de jurar, estampar con su firma varios documentos preparados por mí, documentos de los de antes en los que se lee desde el principio “a quien pueda interesar”.
No, lo que pasa es que los políticos olvidamos rápido y fácil…y luego no se sabe de donde vino la ayuda, si del cielo o del infierno, porque ya el limbo no existe.
Entonces nos daremos cuenta si los votantes son de la loma o del llano. Si del norte o del sur, porque si el sur fuera el norte no habría tantos cambalaches al llamar a los santos pecadores y pobres a quienes gastan fortunas en sombreros y abrigos.
Sombreros y abrigos que cubren de las inclemencias del tiempo y de los pueblos cansados de sufrir el frío de la indiferencia de sus mismas autoridades. Ya habrá el calor suficiente para encender pasiones y hogueras. Fuego, no para mártires y santos como en el tiempo de la Inquisición sino para todo aquel que halla “metido la mano a lo oscuro” como reza el viejo merengue.
Claro que hay quienes creen que con sus trajes de amianto y habiendo preparado los talleres necesarios no sofreirán quemaduras.
Se olvidan que si se calienta mucho el traje hay que despojarse del mismo, fruto de las altas temperaturas…y ahí es cuando se recibe el fuetazo.