Cuando la desesperación llega a nuestro entorno, parecen cerrarse muchos caminos, se obnubila la vista ante las posibilidades y se pierde el sentido de lo correcto.
 
Eso hace pensar que es lo que está pasando en el congreso nacional, sobre todo entre nuestros honorables senadores, porque era urgentemente necesario repartirse cada uno; una exoneración de 70,000.00 dólares cada año para comprarse un carrito nuevo, porque de tanto “ajetreo” durante su gestión anual, los que consiguen terminan destartalados.
 
Es que nuestras cámaras legislativas son las más activas del mundo; y por esa razón hay que asignarles todos los cuartos del mundo, en salarios, en viáticos, en planes sociales y en exoneraciones de lujo, todo al margen de la constitución nacional porque ellos están por encima de un “pedazo de papel”.
 
Lucen desesperados nuestros legisladores, porque se distribuyen el presupuesto nacional para sí, como si se tratara de un pastel que si no se toma pronto, corre el riesgo de perderse, mientras, educación, salud pública, agricultura, Obras públicas y otras instituciones tienen que esperar lo que sobra para saber qué es lo que les toca.
 
Qué pena que este territorio sea tan pequeño para tan activos “tribunos”…
 
Hasta pronto, [email protected]