En este país de caricatura o proyecto de país inconcluso, continuamos por el mismo sendero de siempre, locuras, absurdidades y estupideces llevadas a cabo en apariencia sin sentido pero, que en verdad responden siempre a intereses muy particulares, cuyos resultados se esperan a plazos no necesariamente inmediatos.
Justificaciones pendejas que provienen de funcionarios muy instruidos, para los cuales los demás son una sarta de entupidos y cuanto no, por lo menos, de pendejos. Hacen y mandan hacer encuestas a su medida y hasta ellos mismos se las llegan a creer al igual que las “estadísticas” justificativas de su fracaso al frente de una dependencia.
Y cuando no es el funcionario titular, aparecen los miembros adjuntos a la ubre del estado, justificando sus honorarios no siempre en cheques, alegando sandeces para defender sus “aliados” o protectores que ya no tienen argumentos para justificar su ineficiencia, falta de honradez profesional y su embullo acaramelao con la indefendible corrupción.
Caramba, caramba, como dijo el poeta “tiene más presencia en mí lo que me falta” e inclusive, dicen que hay quien dice que vivir es bailar en la cuerda oscilante de lo inesperado. De asombro en asombro es que vivimos por la cantidad de argumentos que a diario escuchamos para justificar lo injustificable.
Y todo este decir y ver lo que nos causa es más y más confusión. Dizque el Presidente de Kosovo renunció por violar la carta magna. Dizque destituyeron a una Senadora por colaborar con la guerrilla y no lo comprendo. Me parece más bien que es una película que van a exhibir. Porque por estos predios, donde se vive verdaderamente en la realidad, lo común, correcto y sin derecho a poner en dudas, según los adlátere y predictores de hecatombes es; L´État, c´est moi.
Ahora es que, el Poder Judicial no debe involucrarse en examinar la legalidad o no de los decretos del presidente de la república que ordenan retiro de militares y policías, porque “estamos creando las bases para una grave crisis institucional con funestas consecuencias para el país”.
Y que de producirse esto, minaría las bases de la disciplina de las fuerzas armadas y la policía nacional. Que bonito, que preclaro pensamiento. Que enjundioso análisis. Claro, porque cuando se parte de una premisa falsa, la conclusión lo será por igual.
Fíjese usted si es así. Mire, vea, lea, las gravísimas acciones en contra de las bases disciplinarias de las ff.aa y la p.n. no es de ahora que están recibiendo embates y tiros de todos los calibres y, si esas instituciones todavía están operando, es simple y llanamente porque son del estado, de lo contrario, hace tiempo que estuviesen cerradas por quiebra.
La ley orgánica de las ff.aa. ese pedazo de papel, es y ha sido interpretado de la manera más caprichosa y burda que alguien se pueda imaginar, razón por la cual he manifestado hasta el cansancio, que la misma no necesita modificación alguna, quizás adecuarla, esa ley sólo tiene un gran problema, y es su virginidad, porque nadie la usa ni le pone la mano y solo se acuerdan de ella, cuando alguna acción malévola, mediocre y abusiva, producto del sucio juego de la política, así lo requiere.
El caso del General Percival Peña, que ahora se debate, es sólo la punta del iceberg. El problema es aún mayor, que debido a su enormidad, lo han constituido en un tema tabú. Lo que en verdad ha minado la disciplina dentro de estos organismos es la falta de entrenamiento, ya que sin el mismo no hay disciplina y los comandantes no pueden hacer nada, escapa de sus manos y esto ocurre, simplemente, porque la escala de mando esta muerta o de lo contrario, difusa.
Porque como dice la canción “otro ocupa tu lugar”, otro manda sin estar apoyado por ley alguna, por designación alguna, por ningún mando autorizado dentro de la tabla de organización y equipo. Simplemente, uno o dos “mandan” por encima de los incumbentes, que además, son ellos mismos quienes los colocan en esas posiciones.
Además, como diablos va a ver disciplina, cuando alrededor del cincuenta y tres por ciento de la fuerza, está cuidando parqueos, sala de recibos, políticos, funcionarios de hasta décima categoría, bancos, dealer, estaciones de combustibles, discotecas y en todas las dependencias del estado que se apoyan en las ff.aa. para no pagar su propia seguridad. Eso es minar las bases de la disciplina, eso es atentar contra la estabilidad de las ffaa y la p.n.
Lamentablemente la solución a este problema escapa a los incumbentes de las instituciones militares y policiales. Revísese el estamento político que permite e instiga esta desgraciada situación. Después, to´e caballá. ¡Si señor!
Si acaso doblares la vara de la justicia, que no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia”. (M. de Cervantes).
Escrito por: Rafael R. Ramírez Ferreira