Cuando por alguna razón, el vertedero “coge fuego” y debido a la humareda que este desprende escuchamos el ulular de sirenas en los camiones de los bomberos, las protestas de choferes que necesariamente tienen que cruzar por su cercanía, axial como las quejas de residentes en el entorno y uno que otro propietario de Villas Cofresí, entonces y solo entonces, surgen los comentarios, opiniones de expertos y de “expertos”.
Cuando esto ocurre, se habla entonces de la falta de un relleno sanitario, residuos tóxicos, lixiviados y dejando de lado la “memoria contra el olvido” salen a relucir buena parte de aquellas informaciones que leímos en periódicos nacionales y locales unas pagadas y otras guardando las apariencias de serlo, con escritos que tenían que ver con relleno sanitario, su construcción, arrendamiento de terrenos, mantenimiento, costo para el municipio y tantas noticias, algunas muy ácidas en las que se hacían duras críticas al síndico de entonces Ramón Ortíz.
Muchos de sus críticos –los periódicos están en archivos- hoy guardan silencio, como si las mismas amenazas de entonces no se blandieran hoy como Espada de Damócles sobre el mismo escenario, solo que con actores diferentes, poniendo en peligro la salud humana y del medioambiente.
Hoy jueves –cuando escribimos-, los periódicos nacionales nos traen la información sobre el hospital traumatológico Dr. Ney Lora en la capital dominicana donde se da a conocer la inauguración del primer sistema de tratamiento adecuado de los desechos hospitalarios y biológicos contaminantes, sustituyendo de esa manera al incinerador. Aprovechamos para preguntar…Dónde se depositan los residuos biológicos sólidos de nuestro hospital y clínicas?
Ahora que no hay fuego en el vertedero y donde al parecer se olvidan las penurias pasadas, es que nos permitimos hacer esta clarinada. Admitimos no ser profesional ni técnico siquiera sobre medioambiente, recursos naturales, contaminación por desechos sólidos ni nada parecido.
Sostenemos eso sí, que el vertedero-basurero municipal más temprano que tarde debe ser trasladado de ese lugar. Los fuegos allí, dejan descansar a nuestros bomberos por un tiempo, pero continúan latentes. De seguir esa situación y condición, aumentará por tanto el peligro por los gases contaminantes y los lixiviados dañarán nuestros recursos acuíferos y marinos en las que no bastará la siembra de árboles para ocultar ese mundo de pestilencia y contaminación visual.
Confieso desconocer, si tal cambio o traslado es prioritario. Lo que sí sé, es que el mismo debe ser parte de la agenda –si no lo es- del desarrollo de Puerto Plata. Estamos a tiempo.