Se dice que no es lo mismo oír que escuchar; pues muchos oyen y no saben definir el significado de lo que oyen, no obstante otros oyen y ponen atención a lo que captan sus oídos y sus sentidos con el fin de poder definirlos mejor e identificar la naturaleza y procedencia de lo que se escucha, eso se llama saber escuchar.
En materia de dirección social o política, cuando un líder se ocupa de conocer o descifrar las opiniones y mensajes de sus dirigidos, sean afines o no; quiere decir que está decidido a actuar conforme lo requieran los intereses de su conglomerado, sin hacer de su posición de poder o de dirección, un monumento a la imposición o la intolerancia.
Me resulta grato observar cómo se vislumbran rasgos de humildad en algunos de nuestros gobernantes cuando de escuchar se trata; porque quién no escucha a los demás es intolerante y arrogante, y al parecer en los predios oficiales ya hay quienes saben que el poder que tienen no es de ellos sino que se lo dio el pueblo y este, como lo da lo quita, en especial a esos que no quieren o no saben escuchar.
Por eso hay que reconocerle al presidente Danilo Medina, un ejercicio público diferente, porque en el prevalece el sentido de lo colectivo, no porque se trate de un gobierno de continuidad de su propio partido, sino porque ha entendido la necesidad de estar más cerca de la gente, escuchando sus quejas, preocupaciones, propuestas y sus reacciones a cada hecho o medida gubernamental.
Satisface ver que en casos como los de la Barrick Gold, Bahía de las Águilas, Loma Miranda, los transportistas y ahora con lo del cobro del 1% sobre el valor de los vehículos, el presidente supo escuchar y decidir conforme los sentimientos y reclamos de los sectores sociales envueltos en cada caso, posponiendo incluso los intereses particulares del gobierno o de su partido, eso es una muestra de que desde arriba, se puede escuchar a los de abajo…!