Ya si llegamos, un chulo internacional llamado Porfirio Rubirosa, que además de que vivía de las mujeres ,era ¨ agente  ,militar, diplomático al servicio de  Trujillo; ahora al final este gobierno pretende terminar elogiando¨, en un fallido intento de categorizar a un simple chulo que vivió en el exterior.
 
Es como si rindiéramos tributo  a la cultura de cabaret de poca monta y a la vida licenciosa, a las continuas violaciones a las leyes y al derecho, porque celebrarle sus hazañas a quien vivió una vida sin control y distanciada de los aspectos morales que norman las conductas social de los individuos, es igual que darle cabida a un acto fuera de la ley como el que  protagonizaron agentes de la policía Nacional en San Francisco de Macorís.
 
Podríamos decir que las sombras del retroceso se resisten a dejar espacio en una sociedad que insiste en buscar  las luces del progreso y la superación cultural, y por tanto: santificar o justificar conductas de policías  como los de Bonao,y San francisco de Macorís, a la vez que celebramos la trayectoria de personajes cuestionables por su conducta, sería regresar  a la vida licenciosa del chulo y de los policías sin ley.
 
Hemos ganado mucho desde que la nación se libró de chulos y policías que se creían que violar la ley es una hazaña igual que dilapidar los bienes públicos y conquistar o coleccionar mujeres como si fuera un deporte...