Tal vez emplee un lenguaje especial. Para personas letradas, que sepan conceptualizar, y se refiera – tomando en cuenta el escenario- a las excelentes relaciones que mantiene el país  con otras naciones y organismos internacionales como el Banco Mundial BM, Banco Interamericano de Desarrollo BID, Fondo Monetario Internacional FMI, Foro Económico y una serie de países amigos a los que ha viajado en los últimos años.

 

Posiblemente, esas tres o más últimas noches pasadas en el Palacio Nacional haya meditado profundamente y podamos tener un discurso sobre sus viajes, gastos y conquistas respecto al turismo, comercio y nuevas tecnologías alternativas, que puedan beneficiarnos ahora y en un futuro muy cercano.

 

Tal vez se refiera el Presidente en su discurso a los tantos préstamos aprobados y por  probar… y si alguno de los espíritus de los Presidentes dominicanos que rondan en Palacio le recordaron alguna de las causas de la intervención norteamericana de 1916.

 

Ya que el Presidente aparenta no hacerle caso a nadie, ni a las Iglesias, ni al empresariado, ni a los médicos, obreros y choferes…tal vez en el silencio de las noches palaciegas esos espíritus le ayuden a despertar y vea la realidad que vive el país.

 

Realidad sin maquillaje, sin acondicionamientos o retorcimientos periodísticos y mediáticos en que vive la mayoría de la familia dominicana.

 

De qué hablara el Presidente? Volverá con los “retos que tiene el Estado”, inseguridad ciudadana, energía eléctrica, corrupción administrativa, impunidad, incumplimiento de las leyes, tocará el cáncer que corroe a nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional? ¿Cuál será el tema central de su discurso? Las estrategias implementadas contra el cólera? Se referirá al nuevo programa de reparación de caminos vecinales?.

 

¿Vendrá con nuevos encantamientos cual faquir de la India?