Por: Ramiro Francisco
Todo lo que hoy disfrutamos como humanidad, y más particularmente como individuos, es fruto de la imaginación. Imaginar, es pensar en grande!
Imagínese usted, todas las definiciones que sobre la palabra-verbo imaginar pueden darnos los estudiosos del idioma español. Es posible que encontremos alguna definición con la que estemos de acuerdo.
Encontraremos en cualquier sencillo diccionario, que imaginar es representar idealmente una cosa. Crearla con la mente. Otras suelen ser: sospechar, presumir.
En el fondo, imaginar es, crear cosas con la mente. Pensar en algo que puede ser realizable.
Es decir, del mundo, espacio o nivel de lo intangible podría eso que imaginamos, ser convertido en realidad. Verlo, sentirlo, palparlo, olerlo…saborearlo.
Los grandes estadistas imaginan su pueblo desarrollado y próspero. Se trabaja en eso. Planes y proyectos en ejecución hasta alcanzarlo.
Fruto de imaginación y correcta administración para lograr, para convertir en realidad lo imaginado.
Los grandes científicos, descubridores e inventores, son por igual, grandes soñadores, imaginarios, pensadores.
No todos podemos serlo. No todos alcanzamos los mismos niveles de apreciación y comprensión de lo abstracto y concreto.
Donde muchos vemos caos y desorden, otros pueden ver más allá de esas figuras y observar orden, belleza y luminosidad, gracias a la imaginación.
Imaginar, puede asimismo trabajarse como “presumir, sospechar”. Es al trabajar en estas acepciones, donde trascienden policías e investigadores, periodistas y médicos entre otros profesionales, y por igual las grandes agencias de seguridad de Estado que tenemos en el mundo.
Presumen, sospechan…entonces previenen. En el caso del periodista y comunicador que realiza algún tipo de denuncia, es también, su manera de alertar y prevenir.
Hablamos, y dejamos bien claro, denuncias serias, responsables y sin ánimo de chantajear o extorsionar.
Nos inclinamos ante esos que tienen gran imaginación. Que pueden ver la Puntilla con sus luces y sus sombras dentro de unos años, y ver sus dueños y sus grandes negocios, sus gerentes y sus administradores, ver el cobro por la entrada, ver las protestas y quejas ciudadanas.
Ver también, a algunos soñadores con buena imaginación, tal vez con una sonrisa burlona exclamar…se lo dije!