Bien hizo el presidente Danilo Medina en aplazar para el venidero año, la aplicación del nuevo impuesto a las placas para los vehículos de motor, aunque lo correcto será que mediante un proyecto de Ley, deje anulado el mismo que figura dentro de la reforma fiscal.
Decimos que hizo bien, que actuó con tacto y prudencia, debido a que el país se iba a prender por los cuatro puntos cardinales. Piense el lector lo que ocurre en la actualidad en Brasil.
Solo hay que darse cuenta, del malestar que provocó en buena buen parte de la sociedad dominicana, el anuncio de la medida. Por ejemplo, entre dueños de vehículos y agencia de venta de los mismos, así como de muchos sindicalistas, gente sencilla del pueblo y la dirigencia de no pocos partidos políticos.
La prensa en sentido general jugó por igual, un buen papel permitiendo en sus páginas de internet y las impresas, las declaraciones de numerosos ciudadanos, artículos y editoriales oponiéndose al proyecto.
Lo mismo se hizo desde los llamados programas interactivos de radio y televisión.
Los pueblos, sus ciudadanos no pueden ni deben, permanecer callados e indiferentes ante problemas que afectan a sus comunidades muchas veces durante años.
¡Hay que denunciarlos! Reclamar a las autoridades la solución de los mismos, Enumerar algunas alternativas si las considera viables y no ceder, hasta tanto sean resueltas esos problemas comunitarios.
¿qué deben hacer las autoridades a quienes les corresponde mediar o resolver?
Lo que hizo el presidente Danilo Medina! Escuchar y ponderar las diferentes opiniones. Estudiarlas hasta encontrarle una solución salomónica.
Aquellos que habiendo sido nombrados en la administración pública por muy encumbrado o humilde que sea su cargo, no deben sentirse mal, ni sentir odio o rencor contra el ciudadano denunciante sea este periodista o no.
Tampoco fruto de esas denuncias y reclamos, se debe planificar la contratación de sicarios para asesinar moral o físicamente a alguien que en el cumplimiento de su deber ciudadano reclame a las autoridades cumplir con el suyo.
El reclamo de los pueblos tiene valor.