Es el caso que desde el año 2005 el gobierno ha intentado mantener en 350 millones de dólares ese subsidio, es decir, poco más de trece mil (13,000) millones de pesos, pero en ese mismo año hubo de ser de 620 millones de dólares habida cuenta del incontenible aumento del precio del petróleo en el mercado internacional y de las tantas distorsiones bendecidas en aquel malhadado Acuerdo de Madrid, firmado en la administración 2000-2004.
En el 2006 se planificó un subsidio de 425 millones de dólares, pero terminó en 530 millones; en 2007 se creyó que se bajaría a 400 millones de dólares, pero terminó en 558; en 2008 siguió el desastre; se creyó que 600 millones de dólares serían suficiente, pero el subsidio se disparó a 1,068 (¡mil sesenta y ocho!) millones de dólares; en 2009 hubo una ligera mejoría con el descenso de los precios del petróleo, pero en 2010, cuando se creía que con 380 millones de dólares sería suficiente, hubo que buscar 730 millones (¡400 millones más!) y en 2011 vamos por el mismo camino.
Junto con los crecientes precios del petróleo, convergen los contratos leoninos santificados en Madrid por la administración Mejía y una tarifa estructurada para perpetrar uno de los negocios más dañosos a nuestra economía.
En total, entre 2005 y 2010, el país ha traspasado 158 mil 500 millones de pesos al sector eléctrico (más de 26 mil millones de pesos cada año, como ha denunciado el Presidente Fernández) y el problema sigue igualito.
En definitiva, que ese subsidio es una esclavitud para el pueblo; una trampa mortal que conduce a un suicidio lento, pero seguro, porque engulle nuestro futuro. Con ganancia de pocos y desgracia de muchos (micro, pequeños y medianos empresarios por delante). Pero el nuestro parece que es un país perseguido por los suicidios.
Uno, nada despreciable, ha representado 35,500 millones de pesos traspasados al Banco Central, otra esclavitud que nos legó el PPH de la crisis bancaria 2003-2004.
El otro, bien grande, es el que denunció el ministro de Finanzas la pasada semana, el cual ha costado al país la friolera de 418 mil millones de pesos en exenciones, es decir, en subsidios, o sea, en suicidios… para el pueblo, no para los “agraciados”.
Pero este último es harina de un costal que debemos abrir en otra Perspectiva.
FUENTE: WWW.PERSPECTIVACIUDADANA.COM