En este proceso de democracia interna que vive el PRD, en la actitud de sectarización que se está viviendo, se plantean dos visiones diferentes en la interpretación de la realidad política que vive el país y sobre el camino que debe recorrer el PRD para poder  llegar al poder y poder gobernar a favor de la gente.

 

Utilizar epítetos denostadores, emplear métodos retaliativos contra compañeros y compañeras de otra tendencia, proveerse de una parafernalia promocional y propagandística a través de los medios de comunicación escrito, radial y televisivo desacreditando las ejecutorias de un gobierno, del mismo partido a quien se desea representar en la boleta, y del cual inclusive el candidato fue uno de sus funcionarios más connotados, además de desatar un mercado de compra y venta de voluntades, entre otras travesuras de corte clientelar y demagógico, es como volver al pasado tenebroso de una lucha sin tregua, que avizora grandes contiendas y dificultades para lograr la unidad dentro del PRD, porque resulta aberrante, distorsionador y poco ético, que sea precisamente este pre-candidato y sus adeptos que utilicen los mismos patrones de conducta que ayer criticaron al Dr. Leonel Fernández y al PLD, en contra de un compañero y pre-candidato de su propio partido.

 

El sentido común ha perecido en los que encabezan el proyecto del pre-candidato presidencial Miguel Vargas Maldonado, para dar paso a un concepto diferente de hacerle frente a la realidad social, económica y política de nuestro país que como partido de la oposición debemos encarar.  De ahí es que la gente ha entendido que a través de este pre-candidato, no hay oportunidad de hacer el cambio, porque está abrazado a un concepto conservador, negociador  y liquidador de las esencias que han normado la conducta de los/as perredeístas.

 

Y la gente del pueblo, lo ha captado, de tal manera, que el repunte de las simpatías de Hipólito Mejía, está íntimamente ligado, a la convicción de nuestra militancia y del pueblo, de que solamente con Hipólito se puede ganar el Poder en el 2012. De ahí que con esta convicción del reestablecimiento del sentido común dentro PRD y del pueblo que ha depositado la confianza en que con “Llegó Papá, se llegará definitivamente a sacar del Poder al PLD.  Porque Hipólito Mejía supo compactar las fuerzas internas para poder ganarle a Leonel Fernández en el 2000.  Porque Hipólito Mejía no cree que avanzar es ganar, si no que ganar es: ponerse al frente de las protestas del pueblo, encarar con responsabilidad la denuncia contra la corrupción, la inseguridad, el dispendio y la malversación de los fondos del Estado en que viene incurriendo este gobierno del PLD,  que ha dado al traste con el encarecimiento del costo de la vida de la familia dominicana.

 

La gente, el pueblo ha visto que se ha restablecido el sentido común dentro del PRD y que tal y como Hipólito Mejía lo enunció, cuando se dirigió a la multitud que se hizo presente en la tremenda manifestación de adhesión que recibió en  Puerto Plata, ahora ya no hay medias tintas.  Los que estén dentro de este proyecto, son los que tendrán en sus manos la dirección de la campaña para llegar al Poder, luego que gane por amplio margen la Convención gracias al trabajo y a la decisión de las bases perredeístas,  y que cuando lleguemos, compactados en una sola dirección, serán los hombres y las mujeres de “Llegó Papá”, quienes en primera instancia seleccionarán los que ocuparán los puestos para  dirigir los estamentos del Estado y tendrán a su cargo ejecutar el programa de Gobierno que  se ha ido construyendo con el criterio incluyente de cambiar  el modelo económico que ha sometido el país a la debacle todos los sectores productivos.  Ahí está la diferencia, y por eso, la mayoría de las encuestas son un ente revelador de la decisión tomada por las bases del PRD con el apoyo del pueblo para la próxima Convención del 6 de marzo.

 

Ganar por un gran margen, a los que pretenden convertir al PRD en una empresa excluyente, de sustentación personal y que quieren anular los principios que han normado la conducta social de los/as perredeístas desde su fundación. Así se ha restablecido de nuevo el sentido común con “Llegó Papá”.