Los años de cambio de autoridades municipales no han traído como consecuencia un cambio de mentalidad en el manejo de la cosa pública.  Por lo contrario, con cada autoridades electas se incrementa el dispendio, la falta de transparencia y el reparto de las propiedades públicas, expresándose así un deterioro en el comportamiento de los/as políticos que acceden a los puestos de poder.
 
 En cada elección quienes llegan van con la mentalidad primero de volver a recuperar el dinero gastado en la campaña interna para lograr la nominación a la boleta y  cubrir los gastos incurridos luego para buscar el voto de la ciudadanía, que con el concepto clientelar que se ha inserto para movilizar la gente a favor de cualquier candidatura, exceden muchas veces el presupuesto para poder salir electo o electa.
 
 
En lo que a la boleta electoral municipal se refiere, su presentación es cerrada, por lo que quien lleva el peso de la campaña es el candidato o candidata a Síndico o Síndica.  Los/as candidatos a Regidores, por lo regular si cuentan con los primeros puestos en la boleta se cruzan de brazos, porque si es de un partido mayoritario tienen claro que pueden “coger fiao” y podrán pagar ese dinero cuando accedan a la Sala Capitular aunque no gane el candidato o candidata a Síndico/a a quien acompaña.
 
 
De ahí las rebatiñas internas en los partidos por contar con la primeros puestos en la boleta electoral de su partido, porque tendrán seguro: sueldo, viáticos, asignación de combustible, entradas por concepto de negociaciones de proyectos,  facilidades para quedar con solares de los que entregan los urbanizadores como pago a sus impuestos y otras prebendas que se desprenden de estos puestos, donde el Síndico para lograr el voto favorable de la Sala que avalen determinada negociación que se haya planteado, tiende a “cantearse”, como por ejemplo sucedió aquí el pasado 16 de agosto, donde el Síndico para lograr que saliera un Presidente de la Sala Capitular que se ajustara a sus designios, tuvo que buscarse la manera de “mojar” muy bien a una buena parte de los que conforman este organismo para que el voto fluyera de manera unánime.
 
 
Nos enteramos que ahora la historia vuelve a repetirse, en unas tierras de la Sucesión Ginebra en Cafemba camino al proyecto de Costambar, frente al barrio El Javillal, donde le fueron entregados al ayuntamiento en dación de pago de impuestos, 17,000 metros cuadros de tierra y que fueron detectados los movimientos de expropiación de las mismas, cuando el Encargado del Departamento de Planeamiento Urbano se le vió junto a Regidores/as, cuando fueron a introducir equipos de limpieza y medición de los solares que la administración parece ser, había ordenado su reparto.
 
 
Estamos representados por políticos tan maleados, que oí un dirigente decir que fue un error que el Encargado de Planeamiento Urbano se presentara en este lugar hacer estas mediciones, porque puso en evidencia algo que podía haberse hecho más soterrado.  El no critica la felonía cometida contra un bien público, si no el haber puesto al descubierto este robo.  Igual reivindicaba un funcionario electo las inconductas que tuvo en el pasado una Regidora, que conminaba al Síndico de ese momento para que le diera lo suyo para ella poder votar, lo que nos dice que hay un esquema taimado y burlesco de nuestros políticos para con la población.  No se va a los puestos a servir, si no a servirse, y eso es lo que ha ido calando en la gente para cada vez más satanizar la conducta de los que ostentan militancia política y salen a la calle a buscar el voto de la gente. 
 
 
Si es que le cogieron gusto y quieren reelegirse o por lo contrario deciden no optar, salen bien apertrechados/as para poder vivir sin problemas los años que le restan, si saben invertir bien las prebendas que reciben durante los cuatro años de “representatividad” a nuestra comunidad, esa es la realidad lamentable que ha contribuido a que la gente haya perdido la fé y se haya insertado la desesperanza, al palpar como fluye la impunidad y cómo la corrupción sigue campeando por sus fueros.  
 
Por: Myrna Santos