El PRD está embarcado, desde hace más de un año, en una confrontación de liderazgos que ha sumido a la militancia en un proceso de hibernación a la espera de que puedan llegarse a resoluciones que puedan volver a rehabilitar sus organismos de dirección devolviendo la fe y la esperanza ‘a las bases del partido.
Con la actitud asumida por el Ing. Miguel Vargas Maldonado, que ha convertido este mecanismo democrático del pueblo dominicano en un mamotreto al servicio de sus intereses y del grupo que lo representa, que le ha sido conferido por el Tribunal Superior Electoral y Constitucional que actúan al servicio de los intereses del Dr. Leonel Fernández, que ha demostrado su interés en mantener dividido, polarizado y totalmente neutralizado este partido forjado por décadas de lucha a favor del pueblo dominicano y a lo cual Miguel Vargas se ha prestado.

Por más esfuerzos que ha hecho el grupo mayoritario que encabeza Hipólito Mejía y una serie de íconos, el Presidente defacto del PRD, Ing. Miguel Vargas Maldonado, no abandona su actitud de faraón de pretender que cualquier negociación tiene que estar signada por el reconocimiento a su candidatura a la presidencia de la república y a la presidencia del PRD.
Hace unos días salió una clarificante encuesta realizada a 1,200 ciudadanos/as a nivel nacional, por la firma Mercado y Cuantificaciones donde en consulta realizada a los/as perredeistas se pudo establecer que un 48.2% prefieren como candidato presidencial para el 2016 a Luis Abinader; un 37.7% a Hipólito Mejía y un 9.9% a Miguel Vargas Maldonado. Y como líder del PRD le fue asignado el 52,4% a Hipólito Mejía. Así mismo cuando esta firma amplió la cobertura hacia la población votante, quedó Luis Abinader con un 32.7% de las preferencias; Hipólito Mejía con un 27,9% y Miguel Vargas Maldonado con un 21%.

Sin embargo, el secuestro de Miguel Vargas a las instancias partidarias apoyado por las Altas Cortes, ha puesto sobre el tapete la realidad de si se debe seguir luchando por aceptar una Convención que será instalada sólo por un sector de los perredeistas y si aceptarlo así no implicaría legalizar a quienes han usurpado el poder interno del PRD y servirles de “carne de cañón” para ellos justificar el quedarse manejando a “jacho y machete” todas las instancias del partido.
El sector mayoritario dentro del PRD que liderea Hipólito Mejía, Milagros Ortiz Bosch, Esquea Guerrero, Geanilda Vásquez, Orlando Jorge Mera, Andrés Bautista, y una pléyade de dirigentes, tendrán que hilar fino, porque aceptar participar en una convención donde sólo esté representada una parte en la Comisión Organizadora y en el padrón, es como ir al matadero a sabiendas de que te van a degollar. Y por otro lado, las estrategias para lograr crear un frente opositor no tendría efecto, si no se entiende, que para hacerlo hay que comenzar a movilizarse, a denunciar, a hacerse presente en todas y cada unas de las demandas del pueblo y llegar a acuerdos con partidos emergentes que produzca la catarsis necesaria para desplazar a Miguel Vargas como interlocutor y pasar a formar la segunda fuerza política del país que saque al PLD del poder en el 2016. En este inicio del 2014 hay tiempo para tomar decisiones. Hay tiempo para decidir si vale la pena seguir debatiéndonos internamente para desplazar a Miguel Vargas del PRD, o es mejor buscar una alternativa legal donde los que aspiran y no están con Miguel Vargas, puedan ser inscritos en las boletas electorales para terciar en las próximas elecciones duales del 2016. El PRD está en el vórtice del huracán y puede salir ileso en la medida que puedan ser tomadas decisiones histriónicas.