Recuerdo que nuestro Mike Mercedes, Chef  de reconocida data internacional, puertoplateño de origen y de conciencia, siempre repetía, que una de las metas que tenía en su vida era  hacer  un libro sobre  “EL PERO  DEL DOMINICANO, porque en todo el transcurrir de su camino exitoso nunca pudo lograr que las personas que alababan sus buffets, aunque enarbolaban  la magnitud de su capacidad creativa, siempre concluían con un “pero”, revalorizando así, que aunque todo estaba magnifico y extraordinario, “pero” si hubiese hecho tal o cual cosa adicional, este le hubiese quedado mucho mejor.  Quitándole de manera sutil el crédito total a su trabajo.
 
Así también observo que actúan los/as puertoplateños/as en el accionar de su participación en una que otra actividad, donde la evaluación no se hace esperar.
 
Teníamos muchos años tratando de retomar nuestras Fiestas Patronales, y aunque en algunas ocasiones surgieron conatos, no se pudo concretizar en metas definitivas de recuperación de esta actividad de raíces ancestrales que forma parte de nuestras tradiciones y costumbres.
 
Esta vez, con sus pro y sus contras, el Obispado de Puerto Plata, presidido por Monseñor Julio César Corniell Amaro, a quien he denominado “el Obispo de los pobres”, conjuntamente con la Sociedad Cultural Renovación con el apoyo del Ayuntamiento Municipal, logran coordinar un grupo de ciudadanos/as que de manera solícita y abierta, decidieron unir esfuerzos para concretizar esta meta, de rescatar, de nuevo, nuestras Fiestas Patronales San Felipe Apóstol.
 
El programa religioso y cultural fue variado, ameno, agradable, participativo, dotado de la fuerza moral que imprime la iglesia, donde fueron elegidas un grupo de jovencitas de los centros escolares privados y públicos para formar parte de la elección de la  Reyna. Virreina y Princesas que presidieron estas fiestas.  La joven que resultó electa Reyna por un jurado nombrado al efecto, fue Kleyssi Clark Santana, de 16 años de edad, representante del Colegio San Felipe;  como virreina resultó electa la estudiante de la Escuela Gregorio Urbano Gilbert, Raidiris Pichardo Jiménez, también de 16 años de edad y como princesas: Denibeth Molina del Rosario; Alejandra Jiménez, Melissa Mariel Martínez Cabrera; Caroline García; Rosmelia González Acevedo; Daniela Danilsa Plasencia Santana.
 
Aunque este reinicio de nuestra Fiestas Patronales en principios adoleció de una buena promoción a todos los niveles, en los 9 días del desarrollo de las mismas, la gente del pueblo se fue integrando, no así sus autoridades.  Brillaron por su ausencia funcionarios/as  nombrados/as, representantes legislativos y municipales, lo que entiendo desmerita los niveles de representatividad que poseen.
 
Parece ser que hubo ojerizas, bravuras y “bembitos” ocurridas en el inicio de estas fiestas que hicieron alejarse a unos/as que otros/as de su asistencia a esta celebración.  Parece ser que se antepuso el ego de la representatividad que se sustenta, por encima de la responsabilidad de la representatividad. Aquí se vuelve a retomar el famoso “pero” que envuelve la actitud de nuestros/as conciudadanos, como lo enunciaba nuestro querido Mike Mercedes, al analizarlo.
 
 
 
Ya el pueblo sabrá aquilatar y/o cobrar a quienes sólo están presentes cuando se les imprime loas a su presencia, no valorando la importancia que tiene que un pueblo renazca en el devenir de sus tradiciones y costumbres, como un paso importante de aporte a la estabilidad social y por tanto, a la contención de la delincuencia y la violencia familiar.
 
 
 
Felicitamos a nuestro Obispo, el “Obispo de los Pobres”, Julio César Corniell Amaro, al Ayuntamiento del Municipio de Puerto Plata encabezado por el Alcalde, Lic. Walter Musa; a la Sociedad Cultural Renovación en la cabeza de Lillian Russo de Cueto y la nueva generación que la releva, Gisela Padovani de Durán y María Amelia Finke, sin desmedro de la importancia que tuvo haber puesto a encabezar este Comité Organizador de las Fiestas Patronales San Felipe Apóstol, a Elvis Peralta, Ing. Antonio Durán (Mitono),  Angela de Peralta (Teri), Ko González, María Isabel Cáceres de Silverio (Chachi), Arq. Sarah García de Cassoni y el Padre Edward Gilbert,  nuestro reconocimiento a todos/as por su esfuerzo, al igual que a los patrocinadores que con sus aportes hicieron posible el rescate de esta gran tradición, dormida hasta hoy, ante el silencio y la displicencia, aunque el “pero” se haga presente en su evaluación.