La marginalidad de nuestra gente pobre, la desesperanza, el desempleo, la reforma, los intercambios de disparos, la opulencia de algunos a costa del pueblo.
 
Donde está el país soñado? a donde se fueron las promesas? por qué nos han dejado esto que tenemos ahora?
 
No pretendo parodiar al Padre Montesinos y su famoso sermón de adviento, sino influenciada quizás por el sentimiento de frustración que embarga a todos los dominicanos que nos  preocupamos por la vorágine de corrupción, delincuencia e impunidad que nos agota.
 
Parece que nos acercamos al umbral en el que las promesas que aun nos motivaban, comienzan a diluirse, en medio de la desesperanza y la impotencia, precisamente en un periodo como aquel que vivió Fray Antón Montesinos hace 500 años.
 
Es necesario revivir los sueños y las esperanzas, y sobre todo el compromiso de rescatar al país perdido, aquel en el que ser un legislador era motivo de orgullo y compromiso para con el pueblo que otorga el poder de hacer las leyes.
 
Hemos de rescatar las esperanzas de tener un país en el que un gobierno hace cumplir la ley y se sujeta a ella, hace valer la autoridad y el respeto a los bienes del pueblo, pero sobre todo, renovar nuestros sueños de ver a nuestros humildes ciudadanos tomados en cuenta y respetados en su dignidad…

Hasta pronto… [email protected]