Eso de que Estados Unidos “elogie” los esfuerzos del gobierno dominicano en la lucha contra el narco-tráfico tiene su cocorícamo, porque al mismo tiempo recomienda que el país redoble los esfuerzos en dicha lucha ya ustedes saben cómo: con la instalación de radares que venden ellos, con el “desarrollo de unidades de helicópteros” que venden los mismos Estados Unidos y con “procedimientos de control” (léase artefactos tecnológicos) que también venden ellos mismos.
Es decir, que el de la lucha contra el narco-tráfico y el terrorismo se ha convertido en el negocio perfecto para el denominado complejo militar industrial estadounidense.
Millones y millones y billones y billones de dólares son devorados constantemente por ese monstruo que consume la riqueza del pueblo norteamericano y que pretende hacer lo mismo con quienes se lo permitan.
Hasta el presidente Obama—flamante premio Nobel de la Paz— extiende generosamente la mano para alimentar al minotauro del armamentismo y la guerra, mientras recorta los fondos a los programas sociales.
Pero lo cierto es que no importa la cantidad de millones y de billones que se inviertan en la supuesta lucha contra el narco-tráfico; ese problema sólo tiene solución atacando las causas que lo provocan, no sus efectos.
Es decir, o resolvemos los problemas de pobreza, de exclusión, de la desigualdad insolente, de la riqueza que se concentra ostentosa y la miseria que se reparte con obscena impunidad, o no habrá fin para la delincuencia, la violencia social y demás sucedáneos de la injusticia.
Fuente:www.perspectivaciudadana.com