En las semanas del pasado mes de marzo se puso sobre lapalestra de los medios de comunicación escritos, radiales y televisivos, elcaso de la joven Angie Patricia Agramonte Rojas, presentadora del circuitotelevisivo Telemicro, que forma parte del elenco de megadivas que hacen vida enla televisión nacional, que fue sorprendida, en un restaurante del DistritoNacional, por un operativo de laDirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) que al revisar su vehículoencontraron una maleta con unos trescientos mil y pico de dólares que seríanenviados a Estados Unidos.
En este operativo la famosa megadiva estaba acompañada deuna mujer colombiana que fue apresada y acusada de pertenecer a una red quetraficaba con drogas y lavado de dinero producto de la venta deestupefacientes.
Este hecho ocurrido en el mes de diciembre, fue ocultado ymanejado con mucha discreción y fue destapado al público en el mes de marzo,creando todo un escándalo alrededor de este incidente donde esta megadiva fueprotegida por el Ministerio Público que participó en este decomiso y por laprotección que le ofreció el propietario de ese circuito nacional que tienerelaciones muy estrechas con el poder político que conjuga el poder fáctico yel contubernio que crean los apoyos a las campañas electorales de loscandidatos del PLD que ha mantenido este empresario.
Para vergüenza de los estamentos de la Justicia, la Juezadel Segundo Juzgado de la Instrucción dispuso la libertad pura y simple de lapresentadora, aun cuando por presión de la opinión pública, tuvo que seracusada de lavado de activos y relaciones con el narcotráfico, y esta juezaobviando esta acusación, simple y llanamente la
dejó libre tras rechazarimponerle medida de coerción como había solicitado el Ministerio Público,consistente en una garantía económica de 500 mil pesos en efectivo, impedimentode salida del país y presentación el día 30 de cada mes. La jueza Padilla en su decisión sostuvo queno había ningún elemento jurídico que pudiera vincular a esta megadiva con lared de narcotraficantes colombianos y venezolanos apresados, aunque fuesorprendida junto a una de las acusadas y fue encontrado en su vehículo laprueba contundente de su ligazón.
Cuando vemos el contubernio que se desprende de estadecisión judicial, para ayudar a esta joven presentadora porque tiene detrás un“ángel guardián” que la protege, pensamos que a Marta Heredia le faltó ese“ángel”, y que el caso que la mantiene en prisión podría ser objeto decuestionamiento legal, ante la beligerancia de actuación de los tribunales quefallaron a favor de la megadiva mencionada. Así que preparémonos a presenciar que el caso de Marta Heredia será sobreseído y enviada comoAngie Agramonte a los
escenarios como si nada hubiese pasado, tal y como sucedetambién con Dolphy Peláez que fue acusada junto a su hermana Mary Peláez, de ser parte de la red de Figueroa Agosto,que recibió también la gracia de su exclusión y que ahora la podemos ver en elShow del Mediodía como una de sus presentadoras.
Un referente negativo, además de cuestionante y que ponesobre el tapete que en la Justicia como en las instancias de la sociedad,existen narcotraficantes y mulas preferidas y que el peso de la ley sólo seejecuta contra aquellos que no cuentan con la protección de personajes que semuevan en las altas jerarquías gubernamentales. Tanto así, que con esta joven megadiva Angie Agramonte la jueza actuócon una ceguera congénita que mueve a cuestionamientos y a interrogantes; pero sinembargo el Ministerio Público no le ha armado la “camarona” para destituirla,como ha hecho con otras que supuestamente han infringido la ética que exige elejercicio en el estrado, porque simplemente se reafirma nuevamente laexistencia de un contubernio soterrado. Así marcha nuestra sociedad, donde eldinero borra cualquier delito si quienes los cometen cuentan con la ayuda delos que detenta el poder.