El atropello sufrido recientemente por el periodista Guillermo Gómez puede ocurrirle a cualquier periodista dominicano, debido a la intolerancia que se muestra desde el mismo gobierno.

 

Usted puede estar o no de acuerdo con el accionar de muchos profesionales de la comunicación sin menoscabo del derecho de los mismos a expresarse y ofrecer a la opinión publica informaciones veraces, cruzadas e investigadas.

 

Cuando por la razón que fuere, se sale el comunicador de esos marcos legales, de esos parámetros, entonces, la persona o institución afectada tiene el deber y derecho de recurrir a los tribunales-

 

Al momento de escribir –miércoles 16- no ha habido declaración afirmativa alguna, de que el señor Gómez “jaqueó” el correo electrónico de funcionario alguno del presente gobierno.

 

Hasta ahora de lo que se trata, es de meter miedo, el cuco, para que se recuerde, que “el poder no se desafía”.

 

¿Qué fue lo que molesta tanto a las altas esferas del poder para ordenar todo el aparataje que se materializó contra Guillermo Gómez, su familia y las instalaciones del periódico digital El Siglo21.com?

 

Se ha dado a conocer, que otros seis periodistas recibieron las mismas informaciones. Que no las dieran a la luz pública…eso es otra cosa. Es también su derecho.

 

Guardando la distancia y el tiempo, en Ecuador hubo una sentencia reciente a favor del Presidente Rafael Correa contra el periodista Emilio Palacio y los dueños del diario El Universo-

 

El mandatario ecuatoriano consideró injurioso y difamatorio algunos escritos y procedió judicialmente. Que se conozca, no hubo algún tipo de allanamiento allí, ni aparatoso vuelos de helicópteros. Sí un sometimiento a la justicia.

 

¿Por qué no se hizo lo mismo en el caso de Guillermo Gómez? ¿Es cierto lo que él sostiene, que sus fuentes son policías, militares y funcionarios? ¿Es verdad o no lo que se dice en los artículos publicados? Si todo es falso, Quién o quienes han hecho el desmentido? Con tantos voceros y “gallitos de pelea” que tiene el gobierno y el partido oficial, es extraño que no se hayan referido al caso.


Por igual, nos llama la atención que los representantes en el país dela Sociedad Interamericana de Prensa SIP no han dicho ni esta boca es mía en relación al allanamiento a las instalaciones del referido medio de prensa dominicano, como sí lo han hecho respecto a casos semejantes registrados en otros países, por ejemplo Venezuela.

 

Como periodistas debemos mirarnos en ese espejo si no está roto.