El “entendimiento” es una forma sutil de corrupción. Es una manera simpática de aparentar ser serio o seria y por debajo aprovechar la coyuntura de un puesto que se ocupa ya sea con votos o con decretos, para poder recibir prebendas.
El “entendimiento” es aprovechar espacios que se ha llegado a través de ofertas que se han hecho al votante, y olvidarse de ello para no interceder por nadie luego que se ha entronizado en el puesto que te ha facilitado llegar al ser incorporado en la boleta,
Con el “entendimiento” se ha ido desgastando el espíritu de servicio y el compromiso de devolver al votante la confianza depositada para su representatividad. En la medida que la situación de dificultad arropa al pueblo en sus necesidades más vitales, se han convertido los puestos electivos en verdaderos antros de personajes sin don de servicio solamente enganchados para favorecerse de todas las negociaciones turbias que puedan aparecer y que pueda facilitarle ganancia para sus proyectos inconfesables.

En este período extensivo de seis años en las lides legislativas, se quedarán plasmado los vicios que se han venido colando en el comportamiento de nuestros legisladores y se determinará si la gente estará dispuesta a seguir votando período por período, para que cuando lleguen a ocupar los puestos se alcen “con el santo y la limosna”.
El pueblo aprende con su realidad y ésta nos dirá en el 2016, si con el comportamiento exhibido por nuestras autoridades electas locales y nacionales, se volverá a plasmar su voto a favor de una nueva representatividad.

Pienso que la política partidaria tendrá sus cambios. Como también tendrá sus cambios el comportamiento de la gente para recibir las propuestas que se les presenten. Aunque el dinero tienda a servir de soporte para lograr adhesiones, indudablemente éste no trazará pautas. Ya la gente se cansó de llevar en las boletas a personeros que en campaña ofrecen incondicionalidades que luego se diluyen en manejos personajes de prebendas.
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En el 2016, el pueblo debe apertrecharse de todos los condicionamientos para no volver a elegir a los que sólo fueron a los puestos a enriquecerse de manera personal y a olvidarse de la existencia del compromiso contraído con sus votantes. El pueblo debe rechazar a esos mercaderes, que ponen en entredicho el verdadero espíritu que debe normar a quienes hacen de la política un verdadero ejercicio de probidad.