“El ejercicio de ciudadanía es una de las acciones de intervención consciente de las personas de cara al proceso colectivo de  transformación de la sociedad y de la regeneración  de las estructuras estatales”, así lo enuncian los tratadistas para poder establecer los mecanismos que son intrínsecos y que surgen como elementos participativos de la democracia.
 
Ese conjunto de derechos que se enumeran, tienen las personas como sujetos y los deberes que de ellos se derivan, ha ido desarrollándose paralelamente al desarrollo de la sociedad, fundamentalmente desde el siglo pasado. Por tanto, el debate que debemos tomar en cuenta sobre el papel de ciudadanía, está estrechamente ligada a las relaciones de poder o de dominación de los hombres sobre los hombres y los hombres sobre las mujeres, a quienes se les niega el ejercicio de la misma en áreas como son la violencia, la pobreza más severa, los salarios más bajos y el recibir menos recursos que los hombres.  Este es un pilar a analizar en lo que respecta al ejercicio de la limitación de ciudadanía que tienen las mujeres.
 
El papel de un ciudadano que ha logrado escalar a puestos de poder, en este caso, al Poder Legislativo, es adoptar un comportamiento que afiance la representatividad que mediante el voto le ha colado un conjunto de ciudadanos y ciudadanas que le eligió para a través del ejercicio de su escaño, transmitir que su papel no puede ni debe ser estático o contemplativo, si no dinámico y participativo, donde si es necesario, denunciar lo que afecte el bien común, asuma esta responsabilidad, sobre todo para que la mayoría mecánica que exista, no atropelle a los más débiles y por radiación se produzca la exclusión.
 
El Diputado José Ignacio Paliza, ha dado un paso importante en la denuncia de lo que se está produciendo en la Cámara de Diputados, que por tener una mayoría del partido del Gobierno, no esconden su servilismo y postración al Poder Ejecutivo, llegando a anular su condiciones normativas y hacedoras de leyes, para simplemente convertirse en levantadores de mano,  donde sin recatos y sin sonrojos, se aprueban financiamientos sin leerlos, sin indagar el uso de estos recursos que compromete la soberanía económica del país y por ende, la independencia política.
 
El Diputado José Ignacio Paliza está realizando un ejercicio de ciudadanía para contribuir a minar las prácticas autoritarias y las costumbres políticas acomodaticias que sienten precedentes de que hay que romper con las dominaciones consolidadas por la tradición clientelar y autoritaria que heredamos.  Que el Congreso, como los Concejos Edilicios, tienen que contar con una oposición verdaderamente comprometida, que denuncie los males, que tamice la individualidad y que la representatividad partidaria se levante como urgente renovación actual que se infiere, donde la política corre el riesgo del descrédito por la ineficacia en que han caído las instituciones, en este caso, el Congreso, recuperando, con esta denuncia, el ejercicio auténtico de una verdadera ciudadanía y a la vez viabilizando la regeneración de estas estructuras del dominio avasallante que ejerce el PLD desde el gobierno hacia todas las estructuras de poder que centraliza.
 
Con la denuncia pública realizada por el Diputado José Ignacio Paliza, como un ejercicio de efectiva ciudadanía, que debe ser apoyada por todos/as y cada uno/a de los Diputados/as de la bancada del PRD, de la cual él es uno de sus miembros, se establece además, que el país podrá sopesar que la representatividad de sus intereses estará debidamente salvaguardados y que la sensibilidad social, no estará circunscrita a un proceso electivo y/o a mecanismos electoreros clientelares, con una cosmovisión integradora, que valore el bien común, por la superación de los mecanismos cerrados de los partidos,  que además reestructure y reactualice el comportamiento social y del Estado, como regulador, canalizador y sostenedor de la democracia. Ojalá podamos compactar esos criterios y aplicarlos en cada una de las instancias, donde los/as funcionarios/as que ha salidos electos/as por el  PRD puedan hacerse eco de las denuncias y ejercer la función opositora civilizada que espera el pueblo en la defensa de sus intereses.