Cierto es que así como cada persona tiene su manera de despertar ya mediante el uso de un reloj-alarma, un toque especial por un familiar cercano o  un pellizco, entre otras múltiples variedades puede ocurrir, que se requiera por igual, un buen jalón para el durmiente al menos abrir los ojos y recobrar poco a poco la conciencia.

 

En las escrituras Cristianas hay una historia que la titulan El Hijo Pródigo donde existe un excelente ejemplo del despertar. Cuando allí se habla de que el joven luego de haber experimentado los estados de goce y penurias y estando más bien en este último, vuelve en sí.

 

El volver en sí, es despertar. Es darse cuenta. Es tener conciencia de…en mi viejo diccionario Larousse sobre despertar dice lo siguiente “interrumpir el sueño. Traer una cosa a la memoria. Hacer que uno vuelva sobre sí”

 

El despertar de los pueblos es muchas veces temido por los malos políticos y gobernantes porque saben que un pueblo así, va a exigirles, demandarles, el cumplimiento de la Ley.

 

Cuando los hombres despiertos ocupan los curules en nuestras cámaras legislativas, no son sellos gomígrafos levanta manos de los gobiernos de turno.

Cuando el ciudadano despierta estará atento, vigilante y no dará su respaldo mediante el voto consciente a aquellos candidatos que estime no han realizado bien la tarea asignada. Al estar despierto no le venden gato por liebre.

 

¡Claro que el despertar es todo un proceso! Muchos Países de nuestra América han despertado con sudor, lágrimas y muertes. ¡Pero han despertado!

 

Estar despierto, es estar en sí. Darse cuenta, conocer, entender. A veces en estado de somnolencia uno dice si o no sin darse cuenta.

 

Apenas faltan días para las elecciones congresuales y municipales…Qué tan despiertos estamos?