No podemos negar que la Alcaldía del municipio de Puerto Plata ha ido ejecutando acciones en el área urbana, como ha sido la recuperación de espacios públicos y el mantenimiento de la limpieza de la ciudad, que ofrece mejor visual del entorno. Esas han sido acciones bien vistas y que logran mantener una buena imagen del nivel de gerencia del Alcalde Walter Musa.
Sin embargo, el Alcalde Walter Musa ha venido cometiendo errores en el desempeño de sus funciones de administración de los fondos públicos, que exige la Ley 340-06 a cualquier institución centralizada o descentralizada, de someter a licitación las “Obras, Compras, Contrataciones de Bienes, Servicios y Concesiones”.
El Alcalde del municipio de Puerto Plata, viene obviando todas estas exigencias de la ley, actuando de manera unilateral, otorgando las obras que ejecuta el ayuntamiento, grado a grado y/o sin licitaciones públicas. Un solo Ingeniero ha sido el beneficiario de todas y cada una de las construcciones que hasta ahora ha ejecutado y para colmo presenta hace unos días que este mismo Ingeniero, Caonabo Almonte, construirá 15 módulos y una verja perimetral en el antiguo mercadito de Inespre por un monto millonario.
El desenfado en evidente, y su actuación expresa como da de lado a cualquier llamado o crítica para que retome la legalidad de sus actuaciones. El Alcalde Walter Musa, no puede decidir de manera personal, a quien le entrega los fondos públicos que maneja, para ejecutar una obra o para realizar una compra, porque el ayuntamiento no es de su propiedad personal. Además, la Sala Capitular, tiene que ser tomada en cuenta en la ejecución de su accionar. No puede, y él lo sabe, pasarle por encima a todo el mundo, y hacer lo que le da la gana, porque con eso está jugando a ser juzgado en un futuro, por el uso indiscriminado de los fondos públicos.

Como ciudadana asumí la responsabilidad, el 5 de julio de 2011, hace aproximadamente dos años, de solicitarle a la Alcaldía del municipio de Puerto Plata, atendiendo a la “Ley (200-04) de Libre Acceso a la Información”, la constancia que avalaban un préstamo de 50 millones de pesos, tomados según el Alcalde, a una Financiera de Moca, para comprar unos equipos de limpieza para la ciudad de Puerto Plata. En boca del mismo Alcalde, sólo se gastaron 30 millones en esa compra. Hasta hoy, no se ha aclarado donde fueron a parar los 20 millones que sobraron, de los 50 millones tomados. Me enteré por vox populi, que de esos 20 millones restantes, supuestamente, se hizo un reparto, donde se compró un parque vehicular para los Regidores que fueron entregados. Sin embargo lo que sí puedo afirmar, que los Regidores que hoy piden transparencia, se quedaron callados, no movieron ni una sola acción de aclaración al caso que tramité y todo quedó entre familia.
La transparencia no puede ser un accionar que se solicite sólo cuando no se es parte del reparto. Como la Sala Capitular está dividida, un grupo de Regidores ahora, se quejan de cómo el Alcalde ejecuta obras sin licitación, de manera unilateral y no informa los montos gastados, como debe ser, a ese organismo, porque ahora, a ellos, el Alcalde los ha dejado fuera de las prebendas que ellos reclaman. Esta denuncia no la hacen para que la comunidad salga beneficiada, si no, simple y llanamente porque ellos/as no están incluídos/as en las ganancias.
Por eso ahora me siento con la suficiente fuerza moral para seguir diciendo que el caso del Ingeniero Caonabo Almonte, que no fue elegido por licitación, fungiendo como podríamos decir en buen argot popular, como testaferro, ejecutando las obras grado a grado que decide el Alcalde, consolida lo que hemos llamado, el cártel empresarial que gravita hoy en el ayuntamiento Puerto Plata, como ayer gravitó en todas y cada una de las obras que se ejecutaron aquí en los gobiernos del Dr. Leonel Fernández.