Para avanzar en la lucha por la candidatura presidencial del PRD, “Papá” participa en un proceso electoral de medio tiempo apoyando los aspirantes a cargos congresionales y municipales  y al final de la jornada obtiene la simpatía de la mayoria de los elegidos y de los miembros de la organización, subiendo en menos de siete meses de un 3%  a más de un 60%.

 

Durante ese proceso electoral, el ex presidente Mejía se da un abrazo con su pueblo, se sumerge en las bases del partido y surge nuevamente como la figura central, como el hombre llamado a definir el futuro de la organización y del país.

 

Papá llega al PRD cantando la canción de la ESPERANZA, prende el JACHO y se prepara para organizar un pueblo abatido por la delicuencia, desangrado por la violencia y mordido por el narcotráfico.

 

Narcotráfico promovido por sectores importante incluyendo militares y Policías de altos rangos.

 

Hipólito Mejía es Papá, y la figura de Papá es la que genera entusiasmo, interés, acción, simpatía, esperanza. Es Papá quien crea las olas que sepultan la candidatura de Miguel Vargas, es Papá que rompe los planes de Leonel y es Papá que pone en peligro la unidad del PLD.

 

La imagen del ex presidente Mejía se multiplica, porque es la opción para derrotar este gobierno de indolentes, este gobierno de mentiras y engaños, de corruptos cebado con salarios de lujos y con prestamos impagable.

 

Papá es garantia de triunfo, es la acción del partido, Hipólito es la fuerza, es el motor que empuja a la victoria.

 

Diariamente miles de personas llegan a  formar parte del Proyecto República Dominicana (PRD) y eso se da porque los miembros y dirigentes del partido del “jacho prendió sabemos, que solo el PRD salva al PRD, que el PRD unido jamás será vencido y que el PRD de Peña Gómez y de Hipólito Mejía no lo tuerce nadie.


Colaboración de Miguel Acevedo