En término de periodismo interpretativo el verdadero periodista juega a la veteranidad al momento de analizar y tratar los temas de interés social y colectivo, convirtiendo los temas complejos en algo simple y los simples en temas complejos.
Esa es la tarea del periodista que busca desentrañar lo que no se puede ver en la simple noticia, puesto que el género de las noticias es estrictamente objetivo y no admite opiniones o comentario.
No todo el mundo tiene capacidad de analizar un hecho o acontecimiento. Hay principios comunicacionales que rigen al comunicador o periodista. El análisis o comentario debe partir siempre de un hecho real, no por caprichos o especulaciones lo que podría generar en consecuencia, demandas y apelaciones judiciales en los tribunales.
El comentarista no se puede prestar para desmoralizar a nadie, porque tal práctica no es ética ni profesional. Los analistas de la radio y la televisión deben desentrañar en sus comentarios la verdad.
El sensacionalismo hace que el periodista se aloque y cometa herejía comunicacional, provocando situaciones caóticas en la opinión pública, como desinformación, choques entre grupos sociales y alteración del orden social. La investigación es la que da peso a la información, es por eso que en materia de periodismo no se debe inventar, la verdad no se puede secuestrar.
La información no se debe manipular puesto que no hay derecho para tergiversarla. Es una violación a la ética acondicionar un comentario o análisis. El buen comentarista siempre tendrá muchos amigos, por estar apegado a la verdad y a los intereses de todos, encontrará también a muchos enemigos.
Colaboración: Fernando Almonte