Cuando hablamos del silencio de nuestras autoridades cuando se destapó el lío de la barcaza con la planta, decíamos que entendíamos había un contubernio soterrado de los representantes del gobierno en Puerto Plata y en los ministerios que no dejaba dudas, se estaba cocinando desde hacía un buen tiempo.
La voz de alerta que fue dada por los sectores sociales de Puerto Plata cuando se dieron cuenta de que aprovechando la ignorancia del pueblo y el desconocimiento de todos nosotros, cuando fuéramos a despertar ya tendríamos instalada la nueva planta eléctrica en el área del muelle, como si nada fuera.
Nos enteramos ahora que ha sido todo un artificio de mala fé que logró el silencio compromisario de nuestras autoridades, que conocían cada uno de los pasos que se estaban dando para esta instalación. Nada de lo que pasaba les era ajeno. Solamente el pueblo, los pendejos de siempre, desconocía lo que estaba pasando y la mala pasada en su accionar.
Para conocimiento de nuestros lectores, el nombre de Marcos Cochón no nos es ajeno. Ha estado ligado al sector eléctrico desde hace muchos años. Fue Superintendente de Electricidad, allá por los años 2005. Luego pasó a formar parte del Consejo Directivo de Puerto Plata Electricidad y ha pretendido erigirse como un gran salvador de los generadores, que nos tienen al “salto de la pulga” con apagones, precios altos en el pago de la factura eléctrica y un servicio precario¸ como lo conocemos todos y todas.
En los cables de Wikileaks pudimos ver el informe enviado por la Embajada Norteamericana al Departamento de Estado hace más de 5 años, donde establece que el principal obstáculo para resolver la crisis del sistema de electricidad en República Dominicana era la corrupción, e hizo referencia a la advertencia de un grupo de expertos de Adam Smith Institute (ASI) empresa con sede en Londres que puso énfasis en la necesidad de combatir la corrupción, como primer paso para resolver la crisis de electricidad en nuestro país. Así también afirma que existe un apoyo político para los que roban electricidad y que el sector de la energía se utiliza para el clientelismo político. Por igual en este informe que forma parte de 2 mil documentos sobre la RD se señaló que en el 2006 el Dr. Leonel Fernández desplegó una campaña de críticas a los contratos con los generadores y sobre todo con el Acuerdo de Madrid, aunque en el fondo se trataba de una campaña populista que buscaba ganar votos en las elecciones congresuales y municipales ya que después de pasado el proceso electoral dejó todo igual y acentuó las prebendas de este sector.
Marcos Cochón es una ficha de todo este tramado, y hoy en Puerto Plata, está forzando al Gobierno de Danilo Medina, para que la instalación de la planta traída en una barcaza se concretice, apelando a una supuesta aprobación que tiene desde hace varios años y amenazando con ir a los tribunales internacionales para hacer valer este acuerdo. Pero además anda el hombre del maletín repartiendo “bondades” entre las autoridades que tienen que ver con esta instalación tanto en las cabezas de los ministerios como en las instancias que representan el Estado y la municipalidad de la provincia de Puerto Plata. Por lo que se entiende solamente se está esperando que se calmen los reclamos para subrepticiamente con el visto bueno de nuestras autoridades, sorprender a los sectores reclamantes y dar un “palo acechao”.
Tenemos que tomar en cuenta esta advertencia y todos los sectores ponernos a una, incluyendo el sector empresarial local y nuestro Obispo Julio César Corniel Amaro, para encabezar la exigencia de no permitir esta barbaridad, de manera que los o las que se dejaron tentar con el oro corruptor queden muy mal parados/as frente al pueblo y que esta planta, sin importar las amenazas no se convierta en el colchón de Marcos Cochón.