EL CENSO
Cada diez (10) años estamos supuestos a ser censados, contados, y verificada la forma en que vivimos: techos, pisos, paredes y la distribución espacial de la vivienda que ocupamos. Es obligación ciudadana proveer al estado las informaciones de la familia: composición, sexo, edades, incapacidades, estudios, trabajos y propiedades.
En fin, el censo se constituye en una suerte de banco de información estandarizada sobre la cual trabajarán técnicos y estudiosos, nacionales y extranjeros, en la orientación del accionar público y privado.
Una de las grandes dificultades del subdesarrollo es, precisamente, la ausencia de información estadística confiable. Sin ellas los estudios sobre nuestra sociedad se basarán en conclusiones apreciativas o estimaciones inseguras sobre nuestra realidad.
La consecuencia, casi natural, de la mala información estadística se refleja en las políticas públicas que se diseñan e implementan. Y obligan a sustituir los datos del censo por proyecciones basadas en encuestas, que siendo aproximaciones de valor científico no tienen la profundidad y amplitud informativa del censo.
Los medios, ya iniciada la actividad censal, deberíamos alentar, entusiasmar a la población a colaborar con la gran masa de jóvenes empadronadores llamados a tocar a cada puerta de los más de dos millones y medio de hogares que existen en el país.
Necesitamos el éxito del censo nacional 2010. Hoy más que nunca.
Por vez primera el liderazgo nacional dominicano se asoma a definir una Estrategia Nacional de Desarrollo de largo alcance para la cual un buen censo es una herramienta de valor trascendente. Y ojalá a esta semana del censo le otorguemos el apoyo y un acompañamiento positivo en procura de los mejores resultados.
El censo es un bien para todos.
Fuente:www.perspectivaciudadana.com