Un funcionario público, es un servidor o servidora, al servicio del pueblo. Precisamente quiero hablar de una servidora muy humilde, sencilla, amable y honesta, la Dra. Dolores A. Fernández Sánchez, Directora de la Oficina Central del Estado Civil de la Junta Central Electoral, ubicada en el Centro de los Héroes, La Feria, en el Distrito Nacional.  La Dra. Fernández, la conocí precisamente en un curso, donde estábamos aprendiendo técnica para servir y desde entonces comencé a admirarla por su forma practica de presentar y resolver problemas, en el mismo curso le resolvió algunos problemas a estudiantes que aparentemente eran complejos, en fin, se dio a conocer por enfocar y focalizar el trabajo de un buen servidor.

 

Para un escritor e investigador no quedaba más que ir donde trabaja, preguntar, investigar y presenciar en efecto su función de servidora pública.  Entonces tendré que repetir que la “felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”, de Jean Paúl Sartre, con estas palabras podría simplificar en gran medida lo que presencie con el servicio eficaz, coherente, dinámico y efectivo que ejecuta las funciones en su oficina a puerta abierta al público en general.  Invito a los que tienen dificultades a visitar a su oficina, a  pesar de que siempre esta llena, porque vienen personas de distintas partes del país y del exterior en busca de resolver sus problemas y conflictos, sobre todo en las actas de nacimientos de las diferentes ciudades del país, que no logran resolver en las oficialias donde fueron declarados.

 

La Dra. Dolores Fernández, es aquella trabajadora que desempeña su función sin mirar posición, raza, color o bandería política, es una funcionaria que cumple con su función en ese organismo del estado, la Junta Central Electoral, que está al servicio de la nación dominicana.  Ella sin proponérselo aplica la teoría del dramaturgo  francés Albert Guinon, cuando dijo “el verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros. Como cristiana aplica al maestro Jesús, “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” Marcos 12: 31.

 

Todo servidor público está al servicio del estado y de la sociedad, y debe ejercer sus funciones sin importar la forma o manera en que se encuentre vinculado ese servidor público y/o al gobierno, deben asistirlos compromisos mayores consigo mismo, la comunidad, la institución a la que presta sus servicios y por ende con el Estado, lo que importa y le impone por encima de cualquier circunstancia. La Dra. Fernández, tiene todas estas y otras facultades como es la lealtad, entrega, vocación, sacrificio, capacidad, disciplina, honorabilidad, voluntad, honradez, humildad, sencillez, igualdad, entre otras consideraciones…

 

La Dra. Dolores Fernández, se ha caracterizado en su oficina como una servidora pública eficiente y capaz, con fórmulas de superación, encaminadas urgentemente a borrar de una vez y por todas la visión negativa que los ciudadanos tengan o puedan tener sobre el manejo de esa institución del estado, y enfrentar con realismo ese posible desprestigio y frustración, va en dirección expedita a robustecer ese servicio público mediante sólidos y congruentes fortalecimientos en el orden democrático, institucional y estatal, como lo ha  establecido la ley y el Pleno de la Junta Central Electoral, bajo la dirección de Julio César Castaño Espaillat.

 

El profesor Juan Bosch, tenía un concepto terminado de la función del servidor público, la Dra. Dolores Fernández, viene de esa universidad, y no busque la razón, interpreté a León Tolstoi, escritor ruso, cuando dijo “la razón no me ha enseñado nada. Todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón. Ciertamente, es mi corazón que habla de lo que mis ojos presenciaron, una funcionaria y servidora de la Junta Central Electoral eficiente y funcional. Oh quizás, como solía decir el maestro de maestro, el Profesor Juan Bosch, “el que no vive para servir, no sirve para vivir”.  Aunque esta frase no es auténticamente de él, pero de él la aprendí.

 

Quiero terminar diciendo, servir es también una terapia que cura la soledad, la depresión, la inmoralidad, la mala vivencia en general. También crea el vicio del bienestar, por haber ayudado a muchas personas necesitadas, así como el vicio del deber cumplido, porque podrás dormir y descansar tranquila. "El que quiera ser el primero, deberá ser esclavo de los demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida". Mateo 20: 28. En si, el que desee rehabilitar a un hombre, ayúdenlo a descubrir la satisfacción de servir a los demás y rehará su vida.  El hombre que no sabe amar, tampoco sabe servir.  Es aquel que cuando se le pide un servicio, contesta: “¿Y yo qué gano?”. El egoísmo y la avaricia, son pues, impedimentos para servir desinteresadamente.  Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella, para que no se descubra lo que están haciendo.” Juan 3: 20.

 

Escrito por Amín Cruz