Si se sigue el ritmo de la filosofía popular expresada enlos refranes, o “dichos”  de los querecogen las sentencias o reflexiones de nuestro pueblo humilde, ese que no sabemuchas veces, leer ni escribir pero que a fuerza de tropiezos, incumplimientosy desplantes ha aprendido las lecciones de los que mandan.

De tanto tropezar, hemos aprendido que “Dondequiera secuecen habas” para entender que hasta en las mejores familias sale un miembromalo, lo que tiene como contrapartida el dicho aquel que sentencia que de“Cualquier Yagua vieja puede salir un Alacrán” como significación de quecualquier hogar humilde puede producir un hijo sobresaliente o ejemplar.

Es atendiendo a esas lecciones que nos otorga la escuela dela vida, que me atrevo a manifestar mi escepticismo ante resonantes denuncias ydeclaraciones de individuos vinculados al “inframundo” socio económico que nosrodea, en las cuales se vierten afirmaciones que tratan de vincular areconocidos personajes de la vida política en actividades poco éticas tanto enlo público como en lo individual  opersonal.

Por ahí apareció un tal Quirino, diciendo que el expresidente Leonel tomó dinero suyo para sustentar sus actividades yaspiraciones políticas, aunque para mí no se ha probado que el autor de lastales afirmaciones, fuera el susodicho personaje, así como tampoco se hapresentado algún visus de certidumbre de que sean ciertas las imputaciones, yono afirmo ni niego nada a favor o en contra, porque el escepticismo me domina, yme hace pensar que “donde quiera se cuecen habas”.

Nadie está exento de contaminación, y el que crea estarlibre de eso, que lance la primera piedra, y de seguro se va a encontrar con más vidrios rotos que los que creyóhacer al lanzarla; sea en la dirección que sea… porque en este paisajeespecial, “cualquier soguita amarra, cualquier bejuquito hace un ñú; ycualquier sastre del campo, al del pueblo le jace un flú…”

Hasta pronto…