Las gracias sean dadas por que en el  Reino de Dios, las cosas no son como en el reino de los hombres; el mismo señor Jesús nos enseñó eso. Su escenario fue precisamente la cruz; su gloria, la humillación al máximo, sus aplausos y reconocimientos, los gritos de una sórdida multitud como loca que gritaba  a voz en cuello !Crucifícalo! Crucifícalo!.
 
Hoy son muchos los escenarios en los que un solo Cristo se expone al sacrificio a manos de modernos publicanos ,religiosos y fariseos que enarbolan el puño de la ley, el de la justicia parcial y el de una esperanza ensangrentada trayendo consigo el mismo resultado de hace dos mil años.
 
Esa realidad de hoy presenta tantos Cristo; que hace necesaria una revisión de todas nuestras conductas; no solo para saber de que lado estamos, sino para conocer la verdad de la fe que decimos profesar o conocer  en cual denominación de cristianos estamos ubicados.