Esta es una de las pocas campañas electorales donde más se ha tomado a Dios en cuenta. Muchos de los candidatos tienen a Dios entre sus conversaciones y uno en principio se alegra, por aquello de que, de la abundancia del corazón habla la boca.
Pero lo cierto es que, son expertos en manejar situaciones y si hay que llorar, pues dejan escapar sus lagrimitas dizque como los cocodrilos.
Contrario a otros tiempos de nuestra historia republicana, la religiosidad popular parece haber sido dejada tranquila, al menos no sobresale mucho en los medios, y ahora se abren paso, algunas denominaciones evangélicas que también buscan sus pezones en la ubre de la “res pública”.
De ahí que, ahora tenemos muchos del clero, pastores evangélicos, CODUE y otros que estudian las mismas Escrituras, saltando la tablita y poniéndose donde el “capitán los vea”.
No es extraño leer sobre algún acto religioso con la presencia de “líderes” donde se hace de público conocimiento el respaldo a tal o cual candidato lo que, si Dios no fuera Dios, ya a estas alturas estaría loco y sin ideas.
Usted no se imagina, los ayunos, rezos, preces, oraciones, penitencias, cánticos, bullas, lecturas repetidas del rosario, matutinos y aplausos que realizan a cualquier hora del día y la noche algunos – no nos gusta generalizar- de los seguidores religiosos de Danilo Medina e Hipólito Mejía.
Tal vez pueda imaginar a Dios filtrando esas oraciones de sus hijos muchos de ellos que al no saber conceptualizar no saben siquiera ni lo que piden, menos por qué pronuncian el amén y no están muy claros si piden de por sí o para complacer a sus “lideres”. Se dijo que “el mal comío no piensa” Ahora entiendo lo de las cocinas móviles en esta campaña.
Ese “tililá” de algunos de los seguidores religiosos de Danilo y de Hipólito no lo aguanta nadie a menos que sea Dios. Dios es, quien con paciencia y comprensión divina sin ponerse loco los escucha a todos. Los que piden por el candidato de los blancos y sus aliados, y quienes lo hacen por los morados y sus aliados.
Dios no duerme. Por eso es Dios. No hay imposibles para EL. Debe estar atento a los desequilibrios del planeta para que no nos fuñamos todos, al orden del universo y a las perfectas órbitas de los planetas descubiertos o por descubrir.
Dios vela, se preocupa por los adelantos de la Ciencia y por el correcto empleo del Conocimiento al servicio de la Humanidad.
No puede, ni siquiera podemos imaginarlo, que ordene a San Pedro, San Juan o San Judas darle seguimiento a las elecciones dominicanas.
El primero demostró ser “belicoso”. Una vez se envalentonó y le cortó la oreja a uno…el segundo también es “medio busca pleito”. En una ocasión si hubiera tenido el poder de hacerlo, le prende fuego a una multitud de incrédulos…y el tercero, el defendido por Don Juan, es capaz de manipular y echarle votos a uno en desmedro del otro…y que se arme el rebú.
¿Ven? Con sobrada razón se incrementan las oraciones. ¡Maestro se encrespan las aguas! Como dice un viejo himno.
Tal vez Guinnes no tenga nunca que reseñar que los dominicanos pusimos “loco” a DIOS.