El pasado 27 de Febrero, la República Dominicana vivió otra de las algarabías a que la tienen acostumbrada muchos políticos, empresarios, comerciantes y  ciudadanos, contagiados del discurso patriotero que algunos quieren poner de moda, para hacerse los simpáticos en este bi-centenario Duartiano.
 
El escenario de la rendición de cuentas del presidente Danilo Medina se convirtió en punto de confluencia escogido por  muchos apátridas criollos para ir a confesar un mal disimulado amor por la patria,  queriendo ponerse al lado, del presidente que si decidió colocarse al lado de la patria y del lado de los intereses de la mayoría, cuando proclamó su decisión de revisar un contrato de explotación minera que viola la constitución, las leyes de comercio internacional y atenta contra la soberanía nacional.
 
Nos tocó ver a un presidente que supo poner distancia entre él y aquellos cuyo patriotismo se queda en el interior de las oquedades de sus vestimentas, un presidente que quiso cargar con las consecuencias que le acarree su sinceridad de pensamiento y de sentimiento, porque para él las conveniencias, pudieron haberlo llevado a lavarse las manos como pilato, antes que asumir el compromiso de colocar por encima el interés de la nación en su conjunto.
 
Tomó partido el presidente cuando se refirió días antes al caso bahía de las Aguilas, Tomó partido cuando asumió elpoder y la autoridad que le da la constitución, las leyes y el concepto de ser presidente de un país que se precia de libre y soberano para emplazar a los criollos Guacanagarijes y a los halcones de ultramar para que se detengan y comprendan que aun queda un resquicio de dignidad y que hay un mandatario dispuesto a correr el riesgo.
 
Sola falta saber si en ese alto vuelo, el águila dominicana encuentra compañeros para enfrentar a los halcones de ultramar, para impedir que se lleven nuestro oro, nuestra sangre y nuestra vida… Tu de que lado estas…?

Hasta pronto… [email protected]