Para ello es urgente actuar para mejorar las condiciones de vida y la capacidad de consumo de dominicanos y dominicanas.

 

De más está recordar que el turismo no debe ser un privilegio de unos pocos, como ha sido hasta ahora, sino un derecho de todas las personas, y que deben los gobiernos tomar cuantas iniciativas sean necesarias para universalizarlo.

 

De la misma sociedad brotan excelentes iniciativas de promoción de una actividad tan importante. El Festival del Café Orgánico de Polo, Barahona, es una de ellas.

 

El Festicafé que se celebra cada año articula economía, producción, cultura, folclor, turismo y gobierno locales en un espacio en que intervienen artistas y grupos culturales del lugar, nacionales y extranjeros.

 

Cosecheros, autoridades y población son convocados cada año por la Red de Culturas Locales a lo que es ya una tradición y un modelo a seguir por otras comunidades que pueden también de esta manera construir espacios de promoción cultural y económica y de disfrute.

 

Es lo mismo que viene ocurriendo en Banì, provincia Peravia, con el Festival del Mango que se celebra ya hace varios años.

 

Autoridades municipales, productores de mango, asociaciones comunitarias y pueblo en general integran un escenario que durante todo un fin de semana (el que acaba de transcurrir ha sido el más reciente) convoca a locales y a extranjeros; es decir, llama al turismo, al disfrute y al conocimiento.

 

El Festival del Café Orgánico de Polo, en Barahona, y la Feria del Mango, en Banì, deben servir de modelo a nuestras autoridades nacionales para la construcción de un plan nacional de fomento del turismo interno.

 

Estamos hablando de la promoción del conocimiento y disfrute del país por parte de nacionales y extranjeros y de la creación de empleo. Que no es cualquier cosa.

 

Fuente: www.perspectivaciudadana.com