Los comentarios son tan variados como los medios y los periodistas que los han abordado, pero una cosa queda clara: no se trata de una “reincorporación” o una “reactivación”, como han señalado algunos. Es una continuación.

 

En efecto, Danilo ha estado activo siempre, antes, durante y después. En el sentido en que deben estarlo todos los políticos que desean y luchan por lo mejor para su pueblo.

 

Concebida de ese modo, la política es un sacerdocio y una práctica pedagógica y como tal es ejercida. Las 24 horas del día.

 

El propio presidente Fernández lo hace. Para ello ha construido la Fundación Global desde la que trajina día y noche en afanes de educación a todos los niveles.

 

Danilo no tiene fundación —aunque apoya a varias—, pero  ejerce con igual dedicación y pertinacia su sacerdocio participando en encuentros para conversar sus ideas y oír las de los demás; insistiendo en temas como la agenda municipal y el desarrollo local, la descentralización, la participación comunitaria en la gestión gubernamental, las enormes posibilidades del turismo y, en particular, los asuntos económicos.

 

Sin alharaca, sin estridencias, lo mismo participa con empresarios e intelectuales y periodistas, que con los hombres y mujeres más humildes de nuestros barrios.

 

A todos los candidatos de su partido ofrecerá apoyo, “su humilde servicio”, ha dicho, para mantener o -por lo que dicen las encuestas- ampliar el poder legislativo y municipal del Partido de la Liberación Dominicana.