Danilo Medina es el candidato oficialista. El candidato del partido en el poder, el candidato del gobierno. Por lo tanto no representa un cambio. Su postura ante las impopulares medidas económicas del gobierno ha sido de silencio, defensa o complicidad.

 

Por lo tanto está descartado para producir las transformaciones estructurales que demanda el país.

 

Danilo quiere confundir al electorado con un juego de palabras que no significan nada. No puede decirle a la gente que es “lo que está mal”, que es “lo que debe corregirse”, ni que es lo que va hacer que “nunca se ha hecho”, porque lo que no se ha hecho en el país es una revolución social que cambie el modelo económico y las estructuras mafiosas del poder.

 

Y eso no está en capacidad de hacerlo Danilo que es un hombre conservador del sistema.

 

Danilo juega a las palabras como también lo hace su amigo y socio Leonel. Ellos son harina del mismo costal aunque se dividan coyunturalmente por ambiciones de poder.

 

Ante los desmanes del gobierno Danilo guarda silencio. Se esconde. No saca la cabeza. Nadie lo ve ni lo escucha defendiendo causas justas, ni con una actitud crítica frente al gobierno de su partido. Danilo es un candidato de palabras, no de hechos.

 

Frente a los aumentos constantes y desproporcionados de los combustibles Danilo no ha dicho nada.

 

Frente al paquetazo económico que empobrece más a los dominicanos  Danilo no ha dicho nada.

 

Frente al deterioro del sistema de salud, la crisis en los hospitales y la corrupción galopante de ese sector, Danilo no ha dicho nada.

 

Frente a la quiebra del aparato productivo, las importaciones mafiosas de productos agrícolas en desmedro de los productores nacionales, Danilo no dice nada.

 

Frente al narcotráfico y el crimen que ha patrocinado este gobierno, al punto de convertir el país en un punto de drogas, Danilo no dice nada.

 

El candidato oficialista ha guardado silencio durante casi ocho años.

 

Entre las palabras de Danilo y su práctica hay un divorcio. Dice una cosa, pero hace otra. Como suelen hacer los políticos, sobre todo los del PLD.

 

Danilo dijo que tenía una propuesta alternativa al paquetazo. Pero solo lo dijo. Nunca la presentó. Los diputados y senadores de su corriente actúan sumisos frente al Presidente Fernández cuando envía proyectos de leyes y préstamos que lesionan el interés nacional.

 

El país bajo la conducción de Leonel Fernández y el PLD ha ido de mal en peor. Pero Danilo no se ha enterado.

 

Ahora quiere culpar al ex presidente Hipólito Mejía, que solo gobernó cuatro años, de todos los males del país, pero exculpa a Leonel que cumplirá 12 años de mandato, que ha sido el presidente que más recursos ha manejado en toda la historia de la nación incluyendo los 13 o 14 mil millones de dólares que ha tomado prestados.

 

Basará su campaña electoral en criticar al ex mandatario por una crisis bancaria que él sabe perfectamente bien que no fue responsable. Pero no dirá nada sobre la depredación de la que ha sido víctima el país en los últimos ocho años.

 

Es por eso que reitero que Danilo representa más de lo mismo. Leonel y sus socios son los socios de Danilo. A los hechos de remito.

 

Anda detrás de los recursos del Estado que una vez sirvieron para derrotarlo, lo cual, desde mi punto de vista es inmoral.

 

Para que Leonel y sus socios lo apoyen procura que su compañera de boleta sea la primera dama, la misma que no quería de candidata presidencial.

 

Danilo no es una opción. No es el cambio. Es más de lo mismo. Y el pueblo no quiere más de lo mismo. Al contrario, el pueblo está harto de todo lo que huela a PLD. ¡No es para menos!.


fuente: www.almomento.net