República dominicana es el país de los azares,  y cuando a uno le toca o consigue acertar con algo al azar, de seguro  emite una expresión parecida a la de aquellos adictos a uno de los juegos de azar de  más difusión en nuestro  territorio.
 
Tal parece que la vida  de todos los que interactuamos en este firmamento de azares e incertidumbres, está unida al cordón de la casualidad, y cuando ella nos toca, de seguro cantamos Bingo.
 
Si  se diera la casualidad de ver un  faraón de nuestra folklórica política llevado tras las rejas o sentado al banquillo de los acusados, de seguro tendríamos un golpe de suerte y nos ganaríamos el Bingo mayor, porque este paraíso del poder supera las cualidades de la época del Egipto faraónico.
 
No  nos extrañan  entonces, los hoyos financieros, ni los déficits fiscales y mucho menos las reformas, siempre que no sean aquellas que tiendan a modificar las condiciones de vida de los sectores sociales menos favorecidos, porque si estas se produjeran,  de seguro que eso seria mas fruto del azar que de las  buenas intenciones de alguien.
 
De todas maneras, es seguro que  no cantaríamos Bingo!  Si nos dijeran que un legislador muy poderoso o algún superministro de los que tenemos o  hemos tenido, fuera llevado a los tribunales, donde unos jueces que no deban obligaciones ni favores, les pidieran cuentas por sus cuentas…
 
Hasta pronto…