Es en el Antiguo Testamento de la Biblia –expresamente omitimos el nombre del libro y el capítulo, para dejarle esa tarea – dond se narra se hecho.
Dicen que por la plata baila el mono, y según se desprende de la lectura, tal parece que la tentadora oferta del rey al profeta venció la resistencia de aquel, y luego con el permiso del Señor, Balaam se dispuso a realizar lo encomendado.
Sostenemos- podemos estar equivocados – que el profeta deseaba hacer el viaje. Esto así, porque fueron muchas, las ocasiones que encontró ciertas ¨¨dificultades¨¨ o señales, o comportamientos de su burra con la que tantas veces había andado esos parajes, que por sensatez y hasta prudencia pudo haber desistido del mismo. Pero no, le daba de palos al pobre animal.
La burra veía, lo que estaba vedado al profeta. Dicen que los animales ven cosas, otras realidades, que la energía atómica del ojo humano no percibe…
La narración bíblica señala que un ángel del Señor era lo que impedía el paso del animal que en última instancia se echó al suelo recibiendo una andanada de palos por el profeta nos imaginamos un poco incómodo y sudado por el calor del desierto.
Balaam era ¨´un verdugo¨¨, ¨¨un timacle¨¨, un ¨¨diablo a caballo¨¨, y lo era, porque ni siquiera se inmutó cuando la burra comienza a hablar. ¡No tuvo miedo! ¿ Era acaso normal esas experiencias por entonces? ¿Qué fue lo hablado? Porque no se dice nada de un simple rebuzno…Fue un diálogo!
Fue en definitiva, un dime y te diré. ¿Podemos imaginarnos a la burra todo y adolorida- acuérdense de los palos – con un buen ¨¨cuadre¨¨ y pateando el suelo decirle …cuantas veces me he portado así?
¿Nos alcanza la imaginación para ver al profeta sacudir el polvo de su vestidos, malhumorado y con el palo en su mano, con los ojillos casi cerrados de ira hablar como si tal cosa con el animal? ¿Y qué de sus acompañantes? ¿Vieron ellos lo que vio la burra, escucharon la conversación o tan solo miraban gestos y ademanes?
Si se dieron cuenta de la situación…¿Emprendieron la huida? ¿Por qué? Preferimos dejarlo hasta aquí, porque al sol de hoy no se sabe si Bernabé le pegó a Buchilanga y por qué es que a burundanga se le hincha los pies….
El viejo profeta deseaba bailar por la plata. Como bailamos muchos al son del guiro y la tambora, las paletas y las papeletas…hasta un día que en vez de burra nos hable un COCODRILO.