Muchos creyentes sostienen que la fe mueve montañas, “y si tuvieras fe como un granito de mostaza, diríais, a esa montaña muévete; y se moverá”  eso reza un pasaje del evangelio para exhortar a los incrédulos y a los escépticos a tener una esperanza.(Mateo 17:20).
 
Los pueblos que tienen una ilusión, una esperanza para avanzar han de aferrarse  de una buena dosis de esperanza y quien tiene esperanza, tiene fe, y con fe se puede crecer.
        
En estos momentos que nos arropa  el desánimo y la incredulidad, cuando ya nadie cree en las instituciones, cuando todos dudan de la autoridad y hasta de los promotores de la fe, se hace necesario cultivar un poquito de esperanza, porque quien espera que algo bueno le pueda pasar, tiene posibilidades de crecer.       
 
No es posible que las actuales generaciones entreguemos los guantes sin subir al cuadrilátero  para conocer al contrincante, eso sencillamente nos conduciría a una vida de guiñapos y de frustrados sin presente y sin futuro, porque quien no cree no tiene esperanza de crecer….