Hablaba de los materiales de construcción, y nos recordaba que en tiempos normales, antes del 12 de enero, cada día salían hacia Haití por Dajabón entre diez y quince patanas cargadas con cuatro mil fundas de cemento cada una.

 

“Y cuando Haití empiece a construir, ¿estamos preparados para la demanda que viene?”, se preguntaba para recalcar: “Por eso creo que el desabastecimiento viene si el gobierno dominicano no toma pronto las previsiones de lugar, y el desabastecimiento va a afectar los precios y eso puede ser trágico para la industria de la construcción que últimamente ha tenido muy buen desenvolvimiento gracias a las bajas tasas de interés”.

 

Recordó que la funda de cemento, por ejemplo, llegó a venderse hasta a siete pesos durante los dos primeros gobiernos del PRD (1978-1986) en los cuales la construcción casi colapsó, “pero tan pronto el Dr. Balaguer retomó su política de varilla y cemento que aumentó la demanda vino el desabastecimiento y el cemento se disparó hasta a setenta y siete pesos la funda”.

 

Las apreciaciones de este profesional están referidas a los materiales de construcción, y  advirtió también que la situación presentada en Haití puede ser una gran oportunidad para el país si sabemos aprovecharla con las medidas adecuadas y oportunas.

 

Pero, ¿no podríamos estar hablando también de otros productos que igualmente exportamos hacia la hermana nación?

 

El alerta se ha dado y eso es lo importante. De nosotros depende ahora convertir la crisis en oportunidad. Como debe ser.  

 

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