Ese aumento presiona seriamente la economía dominicana y empeora la crisis social que se mantiene larvada gracias a la inequidad económica.
Crisis económica y crisis social siempre tienen consecuencias políticas y en nuestro país una de ellas lo es la renuncia del presidente a la repostulación, una decisión que resta presión a la caldera social y política dominicana y de seguro preserva al PLD para mejores contiendas.
Pero el choque externo producto de los aumentos del petróleo parece que continuará y con él los nefastos efectos inflacionarios.
La ley que de manera automática traspasa a los combustibles las variaciones de los precios del petróleo, que es de la época de Balaguer, agrega a esos precios un impuesto cuyos fondos van al pago de la deuda externa dominicana.
Parte de las clases media y alta dominicanas buscan el modo de capear la tempestad inflacionaria recortando gastos, pero los sectores más pobres de la población simplemente no pueden hacerlo y es allí donde la inflación golpea con fuerza.
Obreros, chiriperos, clase media baja, empleados de bajos sueldos, desempleados, pequenos y medianos empresarios necesitan de programas que les ayuden a sobrevivir y el gobierno está en el deber de hacerlo cuanto antes.
De lo contrario, habida cuenta de que persiste la situación internacional que afecta los precios del petróleo, el país puede verse en medio de complicaciones sociales aún más serias.
Fuente:www.perspectivaciudadana.com