Los ciudadanos mudos e indiferentes- es cuesta arriba decirles ciudadanos- son aquellos que independientemente de las autoridades de turno, para ese segmento poblacional…todo está bien. Aceptan todas las medidas o disposiciones oficiales como bajadas del cielo, aunque en el fondo sepan que las mismas son injustas, deshonestas e ilegales.

 

Esa clase de personas-habitantes nunca alzan sus voces ni reclaman a sus autoridades el cumplimiento de promesas. Difícilmente les escuche usted en demanda de servicios fundamentales como agua potable, electricidad, saneamiento, reparación de calles…otros.

 

Es probable que quienes formen parte de esa sociedad indiferente y muda, nunca se les observe participar en marchas o caminatas de protestas contra la delincuencia e inseguridad o en reclamo de cualquier otra reinvindicación social.

 

Esas personas difícilmente formen parte de una junta de vecinos, y si por azar lo son, es simplemente para llenar listados y guardar las apariencias. Se les conoce también como conformistas.

 

Esta parte de la sociedad existente en cualquier país del mundo, muchas veces hasta les molesta, hacen mofa o burla de los otros ciudadanos que pueden ser  sus propios vecinos, si estos demandan, alzan sus voces, luchan y participan en marchas y caminatas.

 

Estos demandantes, los llamados ciudadanos críticos que conforme a algunos sociólogos estudiosos de estos fenómenos sociales del despertar de conciencias, son los que no se conforman con lo que hacen los políticos y gobernantes.

 

Saben que pueden y deben aportar para preservar la salud de la democracia, como bien expresa el catedrático mexicano Alejandro Moreno al señalar “las sociedades pueden avanzar, crecer y desarrollarse mediante la crítica que se hace a sí misma y no mediante el conformismo”

 

La crítica del ciudadano, es la que engendra una mayor participación ciudadana y la que hace cambiar de rumbo a gobernantes y autoridades descuidadas en el cumplimiento de sus deberes.

 

Es esa ciudadanía crítica la que contribuye a fortalecer las instituciones. A reformar leyes y vela por el cumplimiento de las mismas.

 

Si hoy tenemos y se habla de presupuesto participativo y leyes municipales actualizadas, se debe en gran parte a la lucha y demanda de ciudadanos críticos, aunque ese modelo de gestión sea importado.

 

Los conformistas, son faros apagados. Caminos y puentes hacia el mal. No son ni ciegos ni mudos. Se hacen, fingen serlo. Se sienten bien siendo borregos o como veletas que se mueven conforme la dirección del viento.

 

Los ciudadanos críticos velan, defienden aún a costa de sus vidas el fortalecimiento de la democracia. El ciudadano crítico jamás estará de acuerdo con la corrupción e impunidad.

 

Al conformista…poco le importa. ¿Se dan cuenta?

 

¿Conformistas o ciudadanos críticos?