Hay que ser más que atrevido, desvergonzado. ¿Cómo se atreve Miguel Vargas venir a Puerto Plata a pontificar sobre disciplina interna en el PRD? ¿Sufrirá Miguel Vargas de Alzheimer o arterioesclerosis, o piensa que los/as perredeìstas de Puerto Plata, somos olvidadizos, masoquistas o que estamos acostumbrados autoflagelarnos.
Hay que tener cara dura, para venir a Puerto Plata, hablar vacuencias y subterfugios, para justificar su traición, achacándole al otro, lo que él se prestó hacer, junto a una serie de adláteres y coriferos que lo rodean, que se han beneficiado del PRD gracias a la anuencia de este supuesto líder de pacotilla, que ha pensado que los/as verdaderos/as perredeìstas van a perdonarle, haberles quitado las posibilidades reales de ascenso al Poder que tuvimos en las pasadas elecciones, llevando a Hipólito Mejía a la Presidencia de la República y que perdimos, gracias a sus pactos millonarios soterrados, que lo han enriquecido a costa de llevar al patíbulo a las bases perredeìstas.
Venir a Puerto Plata, hablar de amenazas y atreverse a enunciar que “la indisciplina, la dispersión y la incoherencia generadas por el irrespeto a las normas y principios han impedido al PRD gobernar”, es como hablarle a su imagen proyectada en un espejo, donde sus odios y sus frustraciones, toman el significado de sus propias indignidades.
De las maquinaciones urdidas alevosamente por Miguel Vargas contra la boleta electoral del PRD el pasado 20 de mayo, las bases y los hombres y mujeres que se fajaron a trabajar por la candidatura de Hipòlito Mejía, perdieron la oportunidad de poder lograr un empleo digno, mejorar su calidad de vida para ellos y sus familiares y contribuir a que el país se enrumbara por mejores senderos.
Miguel y su grupo de traidores, incluyendo los de aquí, los/as que se dieron a conocer buscándole votos a Danilo a través de los partidos aliados al PLD; los/as que visitaron a dirigentes para convencerles para que se vendieran; los/as que han recibido prebendas, como apartamentos, empleos y otras gratuidades económicas, a cambio de su traición; los que hipotecaron su conciencia y dignidad; y los/as que se mantuvieron soterrados/as, como “quintas columnas” son los/as que tendrán que dar cuenta, cuando las bases les cobren en un proceso convencional o en un plebiscito, que será lo que decidirá la sanción de por vida, que por indignos/as se merecen.
No puede haber impunidad, el PRD necesita recomponerse con sus cuadros más preclaros y con dirigentes/as que pongan en alto los principios. El PRD no puede ser una guarida de personeros/as que utilicen sus puestos para hacer pingues negocios y que no sanee el comportamiento de los que se eligen para representarnos y que utilizan los puestos que ocupan, para “quedarse con el santo y la limosna”, echando en “saco roto” las promesas de campaña, para querer venir luego, apelando al clientelismo barato, a prostituir el comportamiento de las bases, tal y como se ha venido acostumbrando, y que Miguel Vargas desde que asumió el PRD como Presidente ha servido para aprovechar a estos/as magnates, en base a contubernios y tratativas espeluznantes y negociaciones nauseabundas.
Con la llegada de Miguel Vargas a Puerto Plata y el repudio que recibió de los/as perredeìstas, heridos/as en su dignidad, se dio una voz de alerta, tanto a él como a su camarilla. No habrá conciliación con los/as traidores, hay que apegarse a la institucionalidad que decidió por mayoría tanto en la Comisión Política como en el Comité Ejecutivo Nacional, sancionar a Miguel Vargas Maldonado y nombrar a Andrés Bautista, Presidente en Funciones y ratificar al Lic. Orlando Jorge Mera y Lic. Geanilda Vásquez como Secretario General y Secretaria de Organización respectivamente. Es hora de no aceptar sobornos, de no caer en la trampa malvada de las insinuaciones malsanas que utilizan estos personeros que siguen la deshonra de Miguel Vargas, pretendiendo agenciarse nuevas canonjías con el gobierno de Danilo Medina. Esos/as dejaron de ser perredeìstas, para convertirse en un puñado de abyectos/as y malandrines de poca monta.