En tiempos electorales todos los temas relevantes del país sufren la degradación electorera de la coyuntura política. Como está ocurriendo en la actualidad con el cólera. Y hasta algunos medios de comunicación, enganchados al electoralismo nacional, ofrecen al cólera un trato sesgado, que más que solución al pesar público por el mal importado, generan desconcierto y, a veces, agitación calculada.

 

Necesitamos respuestas serenas, lógicas, con información científico-epidemiológica veraz, que permitan a ciudadanos y familias organizar las respuestas adecuadas al cólera y sus consecuencias. El cólera no es una enfermedad con colores políticos, por más esfuerzos comunicacionales de embarre que se pretendan.

 

Y principiando en un buen caudal de información y educación ciudadana sobre la enfermedad, asumimos que el gran remate del esfuerzo institucional y social contra el cólera reposa en la participación social y comunitaria, como recientemente se está patrocinando desde el Ministerio de Salud y los ayuntamientos del Gran Santo Domingo.

 

Baste resaltar el ejemplo de la Zurza, en donde el impacto de la enfermedad ha sido bajo, a pesar de las pésimas condiciones sociales del barrio, según los informes de prensa.

 

Allí opera la Fundación de Saneamiento Ambiental de La Zurza (FUNDSAZURZA).Que tiene contrato de recolección de la basura con el ayuntamiento local, realiza operativos de limpieza y co-participa en las operaciones de control. Es una suerte de empresa barrial asociada al municipio en el cumplimiento de un servicio público que le es pagado por el ayuntamiento.

 

El asiento local de esta asociación y la creación de empleos que ello conlleva son un modelo organizacional a considerar. De seguro que implicará alguna reorientación administrativa y gerencial, pero nada puede sustituir el empoderamiento y la interlocución locales cuando de los problemas comunitarios se trate.

 

Hay que ayudar e incentivar, de algún modo, la co-gestión de lo público desde y para el barrio. Con su gente, con sus limitaciones, pero apoyando la esperanza de ser mejores.


Fuente: www.perspectivaciudadana.com