En la mayoría de nuestros países, era casi imposible pensar algunos años atrás, en medios digitales, Internet, radio digital, blogs, páginas web ni nada de esas cosas.

 

Era por tanto, fácil desde los gobiernos, desde el poder político controlar sino a todos, a una buena cantidad de medios, radios, periódicos y estaciones de televisión desde los que se callaban crímenes, robos, malversación de fondos, y la famosa corrupción administrativa entre otros males. 

 

Ese dejar hacer, esa ceguera impuesta, hundía en la miseria, pobreza y el hambre, a millones de seres humanos mientras unos pocos disfrutaban de las mieles del poder sin importarles para nada, las penurias, atraso y abandono por las que atravesaban los pueblos por ellos gobernados.

 

Apenas existía la prensa escrita, una que otra emisora de radio y televisión, muchas de ellas puestas al servicio de dictaduras y gobernantes corruptos y criminales. 

 

 Los dueños de medios  y periodistas de entonces, debieron jugárselas. Ser astutos, moderados en sus juicios, prudentes, sabios en las que  con todo y eso fueron encarcelados, extraditados y muchos abonaron con su sangre, la tierra que les vio nacer.

 

Con el paso del tiempo, la era de la tecnología digital trajo amplias oportunidades y libertades para el ejercicio del periodismo.

 

No podemos negar sin embargo, que todavía hay los que alquilan y venden sus plumas, sus voces y sus conciencias. Otros se mantienen en el irrestricto apego a la ética, y así llegan a viejos a veces sin un techo propio, pero sin nada que les averguence a ellos ni a sus familias. 

 

 Nos contamos entre los que creen, que los gobiernos callarán muchas voces pero no todas…comprarán muchas plumas y conciencias…pero no todas. Silenciarán mediante prebendas, regalos, ofertas o dinero, a buena cantidad de comunicadores…pero no a todos. 

 

 Y aún cuando esto llegare a suceder, la misma tecnología le brinda armas al ciudadano para fotografiar o filmar cualquier abuso, denuncia o atropello y actos de corrupción gubernamental mediante llamadas a los medios, cartas a los periódicos o exponer sus denuncias y reclamos en los blogs y páginas web. Hay cien mil formas para no permanecer callados.

 

Que en tal o cual emisora no me permitan expresar y denunciar tal o cual situación…llamo, voy a otra y me expreso. Felizmente hay muchas emisoras y programas en un mismo pueblo.

 

Escaso el municipio que no tenga una estación de TV por cable  y por tanto, muchos programas. Que en uno, dos o tres programas no quieran recibir sus declaraciones…uno encontrará donde pueda decirla.

 

Los malos gobernantes, congresistas, dirigentes políticos y empresarios corruptos saben, conocen perfectamente el poder e influencia de una prensa y periodistas honestos, capacitados y creíbles.

 

Por eso harán cualquier cosa por comprarlos, tenerlos a su favor, y cuando no puedan, emplearán todo cuanto esté a su alcance para inutilizarlos, embarrarlos, calumniarlos…hasta matarlos…no es nada agradable tener un clavito en el zapato.

 

Lo bueno de estos tiempos es que, debido al crecimiento en el campo de las comunicaciones y al constante bombardeo de la información, el ciudadano está más informado que 20 o 30 años atrás por lo que saben distinguir, conocer quiénes son o no, clavitos en el zapato.