A veces uno lee informaciones servidas por instituciones oficiales que tienen que ver con las finanzas públicas, donde solo nos cuesta cruzarnos de brazos, porque no entendemos nada o casi nada de los razonamientos emitidos.
De ahí, existe una imperiosa necesidad de que como comunicadores empeñados en “analizare interpretar informaciones” lleguemos a adquirir lleguemos a alcanzar algún tipo de conocimiento por pequeño que sea, sobre temas económicos.
¿Cómo entonces de no ser así, podemos dar a entender a otros aunque sea de manera sencilla conceptos como gastos de capital, gastos corrientes, desempeño fiscal, balance, y deuda pública?
Como periodistas y comunicadores de 15, 20, 30 o 40 años de ejercicio ¿Conocemos siquiera como simple definición lo que es presupuesto nacional, déficit fiscal, subsidio, ingresos, egresos, préstamo internacional, desbalance así como otros muchos términos y conceptos de uso común en informaciones económicas?
Existe un estudio sobre el desempeño fiscal de República Dominicana ordenado por el sector empresarial en el que se revela que al cierre de abril de este año 2010, los gastos sobre ingresos acumulaban un desbalance de más de 25 mil millones de pesos.
No se necesita tener un master en economía financiera para conocer que si alguien gasta más de lo que gana, esa persona va a vivir todo el tiempo jodido, quebrado y tomando préstamos. Es decir, sobrevivirá para pagar intereses de una deuda en la que cada día se le hará más difícil saldar. Es lo que sucede con la mayoría de los países –incluyendo el nuestro- en relación a sus deudas externas.
¿Cómo, con qué entereza podemos comentar situaciones de esa naturaleza sin temor a yerros involuntarios? Usted se da cuenta que no es tan fácil “poner un programa de análice y entrevita”?
¿Conoce usted por fin, debido a qué es la situación de Grecia cuyas autoridades admitieron el maquillaje de sus números en relación a la economía?
Se aprecia entonces, la necesidad de abrevar en esas fuentes para aprender siquiera de manera sencilla algunos conceptos de Economía y así poder distinguir una cosa de otra con la finalidad, de tener la facultad para detectar números e informaciones maquilladas aunque estas sean ofrecidas por verdaderos cirujanos plásticos de la información.