La falta de tiempo, los afanes del día a día nos privan muchas veces hasta de elevar un Padre Nuestro o un ave María, oraciones que para muchos han sido relegadas al olvido.
“Si yo fuera diputado”,”si yo fuera senador”, “si yo fuera síndico”, “si yo fuera regidor”,”si yo fuera comandante policial”, si yo fuera presidente”…y así se nos pasa el tiempo con la aspiración, suspiro sempiterno de “si yo fuera”.
“Si yo fuera…” haría tal cosa…” Y cuando llegan ¡Oh ironía del destino! Se encuentran con que la realidad es otra y ni por asomo se acuerdan de sus aspiraciones pasadas de luchar a favor del bien común.
Es más, como todo era “si yo fuera” nunca se dieron a la tarea de formular planes ni alternativas posibles para ponerlas en ejecución a los fines de disminuir –noten que decimos disminuir- en algo, los graves problemas que por años gobiernos van y gobiernos vienen y con todo y globalización, esos problemas penden cual Espada de Damocles sobre la cabeza del pueblo dominicano.
Inseguridad ciudadana, narcotráfico y drogadicción, el sempiterno problema eléctrico y su barril sin fondo, pobreza, desempleo, desconfianza en las mismas autoridades, impunidad y denegación de justicia por aquello de que la “justicia como la serpiente solo muerde a los descalzos…”
Es hora de que dejemos el “si yo fuera” y comencemos a hacer por el bien de todos desde ahora, en el lugar y la posición que nos encontremos. ¡Cual que sea!
Necesario es, que cada ciudadano que se considere como tal cumpla su rol o papel que le corresponde en el entramado social que le ha tocado vivir. Cada quien…la prensa también.